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P
Paciencia,
s. Forma menor de la desesperación, disfrazada de virtud.
Pagano,
s. Ser descarriado que incurre en la locura de adorar lo que
puede ver y sentir.
Palacio,
s. Residencia bella y costosa, particularmente la de un gran
funcionario. La residencia de un alto dignatario de la Iglesia
se llama palacio; la del fundador de su religión se llamaba
pajar o pesebre. El progreso existe.
Palillos de
incienso. Pajuelas que queman los chinos, en el
ejercicio de sus payasadas paganas, imitando ciertos ritos
sagrados de nuestra santa religión.
Palma,
s. Arbol. Una de sus variedades más difundidas y más
asiduamente cultivadas es la "palma pruriginosa" (Palma
hominis). Este noble vegetal exuda una especie de goma
invisible, que puede detectarse aplicando a la corteza una
moneda de oro o de plata. El metal se adhiere con notable
tenacidad. Los frutos de la palma pruriginosa son tan amargos
e insatisfactorios, que un porcentaje considerable suelen
regalarse en forma de "beneficencia".
Pandemonium,
s. Literalmente, Lugar de Todos los Demonios. La mayoría de
ellos han ido a refugiarse en la política y las finanzas, y el
lugar se usa ahora como salón de conferencias del Reformador
Vocinglero. Cuando son perturbados por su voz, los antiguos
ecos clamorean apropiadas respuestas que halagan mucho su
orgullo.
Panegírico,
s. Elogio de una persona que tiene las ventajas del dinero o
del poder; o que ha tenido la deferencia de morirse.
Pantalón,
s. Prenda que cubre la parte inferior del adulto civilizado de
sexo masculino. Es de forma tubular y no posee goznes en los
puntos de flexión. Se supone que fue inventado por un
humorista.
Panteísmo,
s. La doctrina de que todo es Dios, por oposición a la
doctrina de que Dios es todo.
Pantomima,
s. Representación teatral en que se narra una historia sin
hacer violencia al lenguaje. Es la forma menos desagradable de
acción dramática.
Pañuelo,
s. Pequeño cuadrado de seda o de hilo, que se usa para varias
funciones innobles alrededor de la cara, y resulta
especialmente útil en los velatorios para resaltar la ausencia
de lágrimas. El pañuelo es de invención reciente; nuestros
antepasados, que no lo conocían, usaban la manga. Cuando
Shakespeare lo introduce en "Otelo", incurre en un
anacronismo: Desdémona se limpiaba la nariz con las faldas,
mientras que el doctor Walker y otros reformadores de nuestros
días lo hacen con los faldones de la levita --prueba
de que las revoluciones a veces retroceden.
Paraíso,
s. Lugar donde los malvados cesan de perturbarnos hablando de
sus asuntos personales, y los buenos escuchan con atención
mientras exponemos los nuestros.
Pasado,
s. Pequeña fracción de la eternidad de la que tenemos un leve
y lamentable conocimiento. Una línea móvil llamada Presente lo
separa de un período imaginario llamado Futuro. Estas dos
grandes porciones de la Eternidad una de las cuales borra
continuamente a la otra, son eternamente distintas. Una está
oscurecida por la pena y el desengaño, la otra iluminada por
la prosperidad y la alegría. El Pasado es la región de los
sollozos, el Futuro, el reino del canto. En uno se acurruca la
Memoria, vestida con un sayal, la cabeza
cubierta de ceniza, musitando plegarias penitenciales; en la
luz solar del otro vuela la Esperanza llamándonos a los
templos del éxito y los pabellones del placer. Sin embargo, el
Pasado es el Futuro de ayer, el Futuro es el Pasado de mañana.
Son una misma cosa: el conocimiento y el sueño.
Pasaporte,
s. Documento que se inflige traidoramente a un ciudadano que
sale de su país, denunciándolo como extranjero y exponiéndolo
al ultraje y la reprobación.
Pasatiempo,
s. Artificio para la representación de "misterios" en que el
principal actor es trasladado al cielo. En los Estados Unidos,
el patíbulo es notable por la cantidad de personas que escapan
a él.
Patriota,
s. El que considera superiores los intereses de la parte a los
intereses del todo. Juguete de políticos e instrumento de
conquistadores.
Patriotismo,
s. Basura combustible dispuesta a arder para iluminar el
nombre de cualquier ambicioso. En el famoso diccionario del
doctor Johnson, el patriotismo se define como el último
recurso de un pillo. Con el respeto debido a un lexicógrafo
ilustre, aunque inferior, sostengo que es el primero.
Pavo,
s. Ave de gran tamaño cuya carne, al ser comida en ciertos
aniversarios religiosos, tiene la singular propiedad de
testimoniar devoción y gratitud.
Paz,
s. En política internacional, época de engaño entre dos épocas
de lucha.
Peatón,
s. Para un automóvil, parte movediza (y audible) del camino.
Pedigré,
s. Parte conocida del camino que conduce de un antepasado
arbóreo con una vejiga natatoria, a un descendiente urbano con
un cigarrillo.
Peligro,
s. Bestia salvaje que el hombre desprecia cuando está dormida,
y de la que huye cuando despierta.
Pena
capital, s. Castigo de cuya justicia y eficacia dudan
muchas personas dignas, inclusive los asesinos.
Pérdida,
s. Privación de lo que teníamos, o de lo que no teníamos. Así,
se dice de un candidato derrotado que "perdió la elección"; o
del eminente poeta Gilder que "perdió la chaveta".
Peregrino,
s. Viajero a quien se toma en serio. Padre Peregrino: aquél
que abandonó Europa en 1620 porque no lo dejaban cantar salmos
con la nariz, y viajó en pos de ese órgano hasta
Massachussetts, donde pudo personificar a Dios según los
dictados de su conciencia.
Pereza,
s. Injustificada dignidad de modales en una persona de baja
categoría.
Perfección,
s. Estado o cualidad imaginarios que se distinguen de lo real
por un elemento llamado excelencia. Atributo de los críticos.
El director de una revista inglesa recibió una carta que
criticaba sus opiniones y su estilo, firmada "Perfección".
Rápidamente garabatea al pie: "No estoy de acuerdo con usted"
y se la remitió a Matthew Arnold.[escritor inglés (1822-1888)
definió la cultura como la busca de la perfección]
Peripatético, adj. Que camina de aquí para allá.
Relativo a la filosofía de Aristóteles quien, al exponerla,
caminaba de un lado a otro, para eludir las objeciones de sus
discípulos. Precaución innecesaria, ya que ellos ignoraban el
tema tanto como él.
Perogrullada, s. Elemento fundamental y gloria
insigne de la literatura popular. Un pensamiento que ronca en
palabras que humean. Sabiduría de un millón de necios en boca
de un tonto. Sentimiento fósil en roca artificial. Moraleja
sin fábula. Todo lo que es mortal de una verdad fenecida.
Pocillo de moralina y leche. Rabadilla de un pavo real
desplumado. Medusa que se marchita al borde del mar del
pensamiento.Cacareo que sobrevive al huevo. Epigrama desecado.
Perorata,
s. Explosión de un cohete oratorio. Encandila, mas para un
observador de nariz apropiada, su rasgo distintivo es el olor
de las distintas clases de pólvora con que ha sido preparada.
Perro,
s. Especie de Divinidad adicional o suplementaria, destinada a
recibir el excedente del fervor religioso del mundo. Este Ser
Divino, en algunas de sus encarnaciones más pequeñas y
sedosas, ocupa en el corazón de la Mujer el lugar a que ningún
hombre aspira. El Perro es una supervivencia, un anacronismo.
No trabaja, ni hila, pero Salomón en toda su gloria jamás
yació todo el día en una estera, engordando al sol, mientras
su amo trabajaba para poder comprar un ocioso meneo de la cola
salomónica y una mirada de tolerante reconocimiento
Perseverancia, s. Virtud interior que permite al
mediocre alcanzar un éxito sin gloria.
Pesimismo,
s. Filosofía impuesta al observador por el desalentador
predominio del optimista, con su esperanza de espantapájaros y
su abominable sonrisa.
Piano,
s. Utensilio de salón para domar al visitante impenitente.
Se hace funcionar
deprimiendo las teclas y el espíritu de los oyentes.
Picota,
s. Artificio mecánico para infligir distinción personal,
prototipo del moderno periódico dirigido por personas de
austera virtud y vida intachable.
Piel roja,
s. Indio norteamericano cuya piel no es roja, al menos por
afuera.
Pillo,
s. Tonto considerado bajo otro aspecto. Hombre cuyas
cualidades, preparadas para la exhibición como una caja de
fresas en un mercado --las mejores arriba-- han sido abiertas
del lado que no corresponde. Un caballero al revés.
Pintura,
s. Arte de proteger de la intemperie superficies planas, y de
exponerlas a los críticos.
Piratería,
s. Comercio sin los pañales de la fantasía, tal como Dios lo
hizo.
Pirronismo,
s. Antigua filosofía, que toma el nombre de su inventor.
Predicaba una
absoluta incredulidad en todo, salvo el pirronismo. Esa última
incredulidad ha sido agregada por sus expositores modernos.
Placer,
s. La forma menos detestable del tedio.
Plaga,
s. En la antigüedad, castigo colectivo infligido a los
inocentes para iluminar a sus gobernantes, como en el caso muy
conocido de Faraón el Inmune. Las plagas que nos azotan hoy no
son felizmente otra cosa que la manifestación casual de una
Naturaleza perversa, pero insensata.
Plagiar,
s. Asumir el pensamiento o el estilo de otro escritor, a quien
uno jamás ha leído.
Plagio,
s. Coincidencia literaria entre una prioridad carente de
mérito y una posterioridad honorable.
Planear,
v t. Preocuparse por el mejor método de conseguir un resultado
casual.
Platónico,
adj. Relativo a la filosofía de Sócrates. Amor platónico es el
nombre que dan los tontos al afecto entre una incapacidad y
una helada.
Plebeyo,
s. Romano antiguo que en la sangre de su país no manchaba nada
más que las manos. A diferencia del patricio, que era una
solución saturada.
Plebiscito,
s. Votación popular para establecer la voluntad del amo.
Pleito,
s. Máquina en la que se entra en forma de cerdo y se sale en
forma de salchicha.
Plenipotenciario, adj. Provisto de plenos poderes. Un
ministro plenipotenciario es un diplomático a quien se otorga
absoluta autoridad con la condición de que nunca la ejerza.
Pleonasmo,
s. Ejército de palabras que escolta a un sargento de
pensamiento.
Plomo,
s. Metal pesado, de color gris azulado, que se usa mucho para
dar estabilidad a los amantes livianos, particularmente a los
que aman mujeres ajenas. El plomo es también muy útil como
contrapeso de un argumento tan sólido que inclina la balanza
de la discusión hacia el lado del adversario. Un hecho
interesante en la química de la controversia internacional, es
que en el punto de contacto de dos patriotismos, el plomo se
precipita en grandes cantidades.
Pluma,
s. Implemento de tortura producido por un ganso, y
generalmente usado por un asno. La pluma de acero es usada por
el mismo eterno Personaje.
Pobreza,
s. Lima para que claven los dientes las ratas de la reforma.
El número de planes para abolirla iguala al de reformadores
que la padecen más el de filósofos que la ignoran. Sus
víctimas se distinguen por la posesión de todas las virtudes,
y por su fe en líderes que quieren conducirlas a una
prosperidad donde creen que esas virtudes son desconocidas.
Policía,
s. Fuerza armada destinada a asegurar la protección al
expolio.
Poligamia,
s. Capilla de expiación provista de varios reclinatorios
penitenciales, a diferencia de la monogamia, que sólo tiene
uno.
Política,
s. Conflicto de intereses disfrazados de lucha de principios.
Manejo de los intereses públicos en provecho privado.
Político,
s. Anguila en el fango primigenio sobre el que se erige la
superestructura de la sociedad organizada. Cuando agita la
cola, suele confundirse y creer que tiembla el edificio.
Comparado con el estadista, padece la desventaja de estar
vivo.
Pólvora,
s. Medio que emplean las naciones civilizadas para arreglar
disputas que podrían volverse molestas si no se las
resolviera. La mayoría de los autores atribuyen la invención
de la pólvora a los chinos, aunque sin pruebas convincentes.
Milton dice que fue inventada por el diablo para dispersar a
los ángeles, y esta opinión parece sustentada por la escasez
de ángeles. Además, cuenta con la entusiasta aprobación del
Honorable James Wilson, secretario de Agricultura. El
secretario Wilson se interesó en la pólvora a raíz de un
incidente que ocurrió en la granja experimental del gobierno
en el distrito de Columbia. Un dia, hace varios años, un
miserable que no tenía el menor respeto por las grandes dotes
personales del secretario, le regaló un saquito de pólvora,
diciéndole que eran semillas de "Stridosus Instantaneus",
cereal patagónico de gran valor comercial y admirablemente
adaptado a ese clima, y aconsejándole sembrarlo a lo largo de
un surco. El buen secretario puso manos a la obra, y ya había
trazado un continuo reguero a lo largo de un campo de diez
acres, cuando le hizo volver la cabeza un grito del generoso
donante que, acto seguido, dejó caer una cerilla sobre el
extremo del reguero. El contacto con la tierra había
humedecido algo la pólvora, pero aun así el asombrado
funcionario se vio perseguido por una alta columna de fuego y
humo que avanzaba ferozmente. Se quedó un momento paralizado y
mudo, pero en seguida recordó una cita previa y, dejando todo,
se ausentó con celeridad tan sorprendente que quienes lo
vieron lo tomaron por un rayo que atravesaba siete aldeas,
negándose a detenerse bajo ningún pretexto.
--Santo Dios, ¿qué
es eso? --exclamó el ayudante de un agrimensor, haciendo
visera con una mano y contemplando aquel bólido agrícola que
bisecaba el horizonte visible.
--Eso --dijo el
agrimensor observando despreocupadamente el fenómeno y
volviendo a centrar la atención en su teodolito-- es el
meridiano de Washington.
Populista,
s. Patriota fósil del primitivo período agrícola, que suele
encontrarse en los antiguos yacimientos de piedra jabón
rojiza, en el estado de Kansas; caracterizado por una
envergadura poco común de las orejas que, según algunos
naturalistas, le permitían volar, aunque los profesores Morse
y Whitney observan ingeniosamente que, en ese caso, habría ido
a otra parte. En el pintoresco idioma de la época, del que nos
han llegado algunos fragmentos, era conocido como "el problema
de Kansas. (El populismo de origen campesino
tuvo cierta fuerza en Kansas a fines del siglo pasado.)
Portátil,
adj. Expuesto a propiedad mutable merced a vicisitudes de la
posesión.
Portugueses,
s. Especie de gansos nativos de Portugal. Prácticamente
carecen de plumas y no son muy comestibles, aun aderezados con
ajo.
Poseso,
adj. Trastornado por un espíritu maligno, como los cerdos de
Gadarene y otros críticos. La posesión demoníaca era antaño
más frecuente que ahora. Arasthus nos habla de un campesino
que era ocupado por un demonio diferente cada día de la
semana, y el domingo por dos. Se los veía a menudo, siempre
caminando a su sombra, pero finalmente fueron expulsados por
el notario de la aldea, que era un santo varón; cierto es que
con ellos desapareció también el campesino, pues se lo
llevaron. Un demonio expulsado de una mujer
por el Arzobispo de Rheims corrió por las calles, perseguido
por un centenar de personas hasta llegar a campo abierto donde
dio un brinco más alto que el campanario de una iglesia y
escapó convertido en pájaro. Un capellán del ejército de
Cromwell exorcisó a un soldado arrojándolo al agua, donde su
demonio salió a la superficie. No ocurrió lo mismo,
infortunadamente, con el soldado.
Positivismo,
s. Filosofía que niega nuestro conocimiento de lo Real y
afirma nuestra ignorancia de lo Aparente. Su exponente más
largo es Comte; el más ancho, Mill, y el más espeso, Spencer.
Posteridad,
s. Tribunal de apelaciones que anula el juicio de los
contemporáneos de un autor popular, a iniciativa del más
oscuro de sus competidores.
Potable,
s. Apto para beber. Se dice que el agua es potable, y algunos
llegan a declararla nuestra bebida natural, aunque sólo la
encuentren agradable cuando padecen de esa dolencia recurrente
llamada sed que se cura con el agua. En todas las épocas y
países (salvo los menos civilizados) el hombre ha desplegado
el máximo de ingenio en la invención de sustitutos del agua.
Sostener que esta aversión general por ella no se basa en el
instinto de conservación de la raza, es ser poco científico, y
sin la ciencia somos como las culebras y los
sapos.
Potro (de
tormento).Implemento argumentativo muy usado antaño
para inducir a los devotos de un credo falso a que abrazaran
la fe viviente. El potro nunca tuvo mucha eficacia como
señuelo de infieles y actualmente ha caído en el desprestigio
popular.
Preadánico,
s. Miembro de una raza experimental y aparentemente
insatisfactoria que precedió a la Creación y vivió en
condiciones difíciles de concebir. Melsius cree que habitaban
el "Vacío" y que estuvieron a mitad de camino entre los peces
y las aves. Poco se sabe de ellos salvo que proveyeron a Caín
de una esposa y a los teólogos de una controversia.
Precedente,
s. En jurisprudencia decisión, regla o práctica previas que en
ausencia de una ley definida cobran el vigor y la autoridad
que al juez se le ocurra darles, cosa que simplifica
grandemente su tarea de hacer lo que le plazca. Como hay
precedentes para todo le bastará ignorar los que contrarían su
interés y acentuar los que favorecen su deseo. La invención
del precedente eleva el proceso del nivel inferior de una
ordalía fortuita a la noble condición de un arbitraje
caprichoso.
Precio,
s. Valor más una suma razonable por el desgaste que sufre la
conciencia al exigirlo.
Precipitación, s. Prisa de los torpes.
Predestinación, s. Doctrina de que todo ocurre según
un programa. No debe confundirse con la doctrina de la
predeterminación que dice que todas las cosas están
programadas pero no afirma que ocurran, pues eso está apenas
implicado en otras doctrinas de las que ésta deriva. La
diferencia es lo bastante grande como para haber inundado a la
Cristiandad de tinta y no hablemos de sangre. Si uno distingue
perfectamente entre ambas doctrinas y cree con fervor en las
dos puede llegar a salvarse, salvo que ocurra lo contrario.
Predeterminación, s. Esta palabra parece fácil de
definir, pero cuando pienso que piadosos y eruditos teólogos
se han pasado largas vidas explicándola y han escrito
bibliotecas enteras para explicar sus explicaciones; cuando
recuerdo que la diferencia entre predeterminación y
predestinación dividió a las naciones y originó sangrientas
batallas; que se han gastado caudales millonarios para probar
y refutar su compatibilidad con el libre albedrío y con la
eficacia de la oración y de la vida religiosa; cuando
contemplo esos hechos atroces en la historia del mundo, me
quedo abrumado ante el formidable problema de esta definición,
bajo los ojos espirituales temiendo contemplar su portentosa
magnitud, me descubro reverentemente, y con toda humildad
remito al lector a Su Eminencia el Cardenal Gibbons y su
Ilustrísima el obispo Potter.
Predilección, s. Etapa preparatoria del desengaño.
Preexistencia, s. Factor no tenido en cuenta en la
creación.
Preferencia,
s. Sentimiento o estado de ánimo inducido por la creencia
errónea de que una cosa es mejor que otra.
Un filósofo antiguo
estaba convencido de que la vida no es mejor que la muerte. Un
discípulo le preguntó por qué, entonces, no se suicidaba.
--Porque la muerte
no es mejor que la vida --respondió el filósofo-- Pero es más
larga.
Prehistórico, adj. Perteneciente a un período
primitivo y a un museo. Anterior al arte y práctica de
perpetuar falsedades.
Prejuicio,
s. Opinión vagabunda sin medios visibles de sostén.
Prelado,
s. Dignatario eclesiástico dotado de un grado superior de
santidad y de un gordo estipendio. Miembro de la aristocracia
celestial. Caballero de Dios.
Prerrogativa, s. Derecho de un soberano a obrar mal.
Presagio,
s. Señal de que algo ocurrirá si no ocurre nada.
Presbiteriano, s. Alguien convencido de que todas las
autoridades de la Iglesia deberían llamarse presbíteros.
Presentable,
s. Abominablemente ataviado según la moda del lugar y la
época. En Boorioboola Gha un hombre está presentable en
ocasiones de gala si lleva el abdomen pintado de azul
brillante y usa una cola de vaca; en Nueva York puede, si lo
desea, prescindir de la pintura, pero al caer la noche debe
llevar dos colas hechas de lana de oveja y teñidas de negro.
Presentación, s. Ceremonia social inventada por el
demonio para gratificar a sus siervos y atormentar a sus
enemigos. La presentación alcanza su desarrollo más perverso
en los Estados Unidos y, de hecho, guarda estrecha relación
con nuestro sistema político. Puesto que cualquier
norteamericano es igual a otro norteamericano, se deduce que
cualquiera tiene el derecho de conocer a cualquiera, lo que
implica el derecho a ser presentado sin previa solicitud ni
permiso. La Declaración de Independencia debería estar
redactada así: "Sostenemos que estas verdades son evidentes de
por sí: que todos los hombres son creados iguales; que el
Creador lo ha dotado de ciertos derechos inalienables; que
entre ellos se cuenta la vida, y el derecho a arruinar la vida
de otro rodeándolo de incalculables conocidos; la libertad, y
en particular la libertad de presentar unas personas a otras
sin averiguar si no se conocen ya como enemigos; y la
persecución de la felicidad del prójimo mediante una jauría de
desconocidos".
Presente,
s. Parte de la eternidad que separa el dominio del desengaño
del reino de la esperanza.
Presidente,
s. Cerdo engrasado en los juegos al aire libre de la política
norteamericana.
Presidente,
s. Figura dominante en un grupito de hombres que son los
únicos de los que se sabe con certeza que la inmensa mayoría
de sus compatriotas no deseaban que llegaran a la presidencia.
Prevaricador, s. Mentiroso en estado de crisálida.
Primado,
s. Cabeza de una Iglesia, especialmente de una Iglesia
estatal, sostenida por contribuciones involuntarias. El
Primado de Inglaterra es el Arzobispo de Canterbury, amable y
anciano caballero que en vida ocupa el Palacio de Lambeth, y
en muerte la Abadía de Westminster. Generalmente está muerto.
Prisión,
s. Lugar de castigos y recompensas. El poeta nos asegura que:
"No los muros de piedra hacen prisiones", pero una combinación
del muro de piedra, el parásito político y el profesor de
moral no es el jardín de las delicias.
Privativo,
adj. En lenguaje forense dícese de la propiedad individual de
tierras, por oposición al condominio. Algunas tribus de indios
son ya bastante civilizadas para tener en dominio privativo
las tierras que antes poseían como organizaciones tribales y
que no podían vender a los blancos por abalorios y whisky de
patatas.
Proboscis,
s. Organo rudimentario que usa un elefante en lugar del
tenedor y el cuchillo que la Evolución sigue negándole. Con
fines humorísticos se le llama popularmente trompa.
Procaz,
adj. Dícese del lenguaje que usan otros para criticarnos.
Proceso,
s. Investigación formal destinada a probar y consignar por
escrito el carácter intachable de jueces, abogados y jurados.
Para conseguir esto, es necesario proveer un contraste en la
persona de alguien a quien se llama defendido, prisionero o
acusado. Si el contraste queda establecido con suficiente
claridad, esa persona es sometida a un castigo suficiente para
dar a los virtuosos caballeros el reconfortante sentimiento de
su inmunidad, agregado al de su mérito. En nuestros días, el
acusado es generalmente un ser humano, o un socialista, pero
en el Medioevo fueron procesados animales, peces, reptiles e
insectos. Una bestia que hubiera causado la muerte de un
hombre, o practicado la brujería, era debidamente arrestada y
procesada, y si resultaba culpable, ejecutada por el verdugo
público. Los insectos que devastaban sembrados, huertas o
viñedos, eran citados ante un tribunal civil, para declarar
por sí o por medio de un abogado, y pronunciados el
testimonio, el argumento y la condena, si seguían "in
contumaciam", se llevaba el caso a un alto tribunal
eclesiástico, que los excomulgaba y anatematizaba. En una
calle de Toledo se arrestó, juzgó y condenó a unos cerdos que
perversamente pasaron corriendo entre las piernas del virrey,
causándole gran sobresalto. En Nápoles se condenó a un asno a
morir en la hoguera, aunque al parecer la sentencia no fue
ejecutada. D'Addosio ha extraído de los anales judiciales
numerosos procesos contra cerdos, toros, caballos, gallos,
perros, cabras, etc., que según se cree contribuyeron
grandemente a mejorar la conducta y la moral de esos bichos.
En 1451 se inició causa criminal contra las sanguijuelas que
infestaban ciertos estanques de Berna, y el obispo de Lausana,
aconsejado por la facultad de la Universidad de Heidelberg,
ordenó que algunos de esos "gusanos acuáticos" comparecieran
ante la magistratura local. Así se hizo, y se intimó a las
sanguijuelas, presentes y ausentes, que en plazo de tres días
abandonaran los sitios que habían infestado, so pena de
"incurrir en la maldición de Dios". Los voluminosos
expedientes de esta causa célebre no dicen si las inculpadas
arrostraron ese castigo o si se marcharon en el acto de esa
inhóspita jurisdicción.
Profecía,
s. Arte y práctica de vender nuestra credibilidad con entrega
diferida.
Prójimo,
s. Aquél a quien no está ordenado amar como a nosotros mismos,
pero que hace todo lo posible para que desobedezcamos.
Propiedad,
s. Cualquier cosa material, sin valor particular, que pueda
ser defendida por A contra la avidez de B. Todo lo que
satisface la fiebre de posesión en unos y la defrauda en los
demás. Objeto de la breve rapacidad del hombre, y de su larga
indiferencia.
Providencial, adj. Dícese de lo que es notoria e
inesperadamente beneficioso para quien lo describe.
Prórroga,
s. Suspensión de hostilidades contra un asesino sentenciado,
para que el Ejecutivo averigüe si el crimen no fue cometido
por el fiscal. Cualquier ruptura en la continuidad de una
expectativa desagradable.
Proyectil,
s. Ultimo árbitro de las disputas internacionales. Antes esas
disputas se resolvían mediante el contacto físico de los
contendores, con los sencillos argumentos que podía
suministrar la rudimentaria lógica de los tiempos: la espada,
la lanza, etc. Con el aumento de la prudencia en los asuntos
militares, el proyectil se impuso cada vez más, y ahora es
estimadísimo por los más valientes. Su defecto capital es que
exige atención personal en el punto de propulsión.
Prueba,
s. Evidencia que tiene un matiz más de plausibilidad que de
inverosimilitud. Testimonio de dos testigos creíbles, opuesto
al de uno solo.
Publicar,
v. i. En asuntos literarios, situarse en la base de un cono de
críticos.
Puerco,
s. Animal (Porcus Omnívorus) estrechamente emparentado con la
raza humana por el esplendor y vivacidad de su apetito, que,
sin embargo, es menos amplio, pues retrocede frente al cerdo.
Puerto,
s. Lugar donde los barcos que escapan a la ira de las
tormentas quedan expuestos a la furia de los aduaneros.
Q
Quiromancia,
s. Método número 947 (según la clasificación de Mibleshaw) de
obtener dinero con engaños. Consiste en "leer el carácter" en
las líneas de las manos. El carácter puede realmente leerse de
este modo, ya que cada mano exhibida al quiromántico lleva
escrita en sus líneas la palabra "tonto". El engaño consiste
en no decirlo en voz alta.
Quórum,
s. En un cuerpo deliberativo, número de miembros suficiente
para hacer su voluntad. En el Senado norteamericano, se forma
quórum con el presidente de la Comisión de Finanzas y un
mensajero de la Casa Blanca; en la Cámara de Representantes,
bastan el presidente del cuerpo y el demonio.
R
Rabdomante,
s. El que con una varita adivinatoria busca metales preciosos
en el bolsillo de un tonto.
Racional,
adj. Desprovisto de ilusiones, salvo las que nacen de la
observación, la experiencia y la reflexión.
Radicalismo,
s. El conservadorismo de mañana inyectado en los negocios de
hoy.
Rana,
s. Reptil de patas comestibles. El primero que las menciona en
la literatura profana, es Homero, al relatar la guerra entre
las ranas y los ratones. Los escépticos han dudado de que
Homero fuese el autor de esa obra, pero el erudito, ingenioso
e industrioso doctor Schliemann resolvió para siempre la
cuestión al desenterrar los huesos de las ranas muertas. Una
de las formas de persuasión moral que se ejercieron sobre el
Faraón, a quien le gustaban en "fricassée", observó, con
verdadero estoicismo oriental, que él podía aguantar el
flagelo tanto tiempo como las ranas y los judíos; esto obligó
a modificar el programa. La rana es una cantante diligente, de
buena voz, aunque mal oído. El libreto de su ópera favorita,
escrito por Aristófanes, es breve, sencillo y eficaz:
brikikixkoax; la música pertenece, al parecer, al eminente
compositor Richard Wagner.
Rapacidad,
s. Previsión sin industria. Poder ejercido económicamente.
Ratón,
s. Animal cuyo camino está sembrado de señoras desmayadas. Así
como en Roma los cristianos eran arrojados a los leones,
siglos antes, en Otumwee --la más antigua y famosa ciudad del
mun do-- las mujeres herejes eran arrojadas a los ratones. EI
historiador JakakZotp, nico otumwés cuyos escritos han llegado
a nosotros, dice que esas mártires enfrentaban la muerte con
mucha agitación y poca dignidad. Inclusive pretende (llevado
por la malicia del fanatismo) disculpar a los ratones,
declarando que las infortunadas mujeres perecían, algunas de
fatiga, otras rompiéndose el cuello al caer, y algunas por
falta de reconstituyentes. Pero si "la historia romana es
nueve décimos de mentira", no podemos aspirar a una proporción
menor de esa figura retórica en los anales de un pueblo capaz
de crueldad tan increíble con bellas mujeres; corazón duro
habla por lengua mentirosa.
Razonable,
adj. Accesible al contagio de nuestras opiniones. Receptivo a
la persuasión, la disuasión, la evasiva.
Razonar,
v.t. Pesar probabilidades en la balanza del deseo.
Realidad,
s. El sueño de un filósofo loco. Lo que queda en el filtro
cuando se filtra un fantasma. El núcleo de un vacío.
Realmente,
adv. Aparentemente, quizá; posiblemente.
Rebelde,
s. El que propone un nuevo desgobierno, sin conseguir
implantarlo.
Receta,
s. Adivinanza, realizada por el médico, de lo que prolongará
mejor la situación con menor daño para el paciente.
Recluta,
s. Persona que se distingue de un civil por su uniforme, y de
un soldado, por su modo de caminar.
Recordar,
v.t. Traer nuevamente a la memoria, con algunos agregados,
algo que previamente se ignoraba.
Reconciliación, s. Suspensión de hostilidades. Tregua
armada para desenterrar a los muertos.
Reconsiderar, v. t. Buscar una excusa para una
decisión ya tomada.
Recreo,
s. Clase especial de aburrimiento que alivia una fatiga
general.
Rectitud,
s. Virtud sólida que solía encontrarse entre los Pantidoodles,
habitantes del sector meridional de la península de Oque.
Misioneros que volvían de allí hicieron varios tibios intentos
por introducirla en Europa, más, al parecer, la expusieron con
escasa convicción, como se desprende del único sermón conocido
del piadoso obispo Rowley, del que damos un pasaje
característico: "Ahora bien, la rectitud consiste no sólo en
un santo estado de ánimo, ni siquiera en cumplir los ritos
religiosos y obedecer la letra de la ley. No basta ser piadoso
y justo; es necesario conseguir que los otros alcancen el
mismo estado; y el medio justo para ese fin es la compulsión.
Porque así como mi injusticia puede hacer daño a otro, del
mismo modo la injusticia de éste puede perjudicar a un
tercero, cosa que manifiestamente debo impedir, así como evito
mi propio mal. En consecuencia, si quiero ser recto, debo
impedir, por la fuerza si es necesario, que el prójimo acometa
esas injuriosas empresas de las que yo mismo, gracias a una
mejor disposición y a la ayuda del Cielo, me abstengo."
Recuento de
votos, s. En política norteamericana, nuevo tiro de
dados que se acuerda al jugador contra quien están cargados.
Redención,
s. Exención de castigo que consiguen los pecadores asesinando
al Dios contra el que pecaron. La doctrina de la Redención es
el misterio fundamental de nuestra santa religión, y quien
crea en ella no perecerá, sino que gozará de vida eterna para
tratar de comprenderla.
Redundante,
adj. Superfluo; innecesario; de trop
Dijo el Sultán:
"Hay prueba, y abundante, de que este perro infiel es
redundante." Y el Gran Visir, de faz inexpresiva: "Al menos su
cabeza es excesiva".
Habid Solimán
"El señor Debs es
un ciudadano redundante"
Theodore Roosevelt.
(Eugene Debs. líder
ferroviario norteamericano, candidato presidencial en 1912,
perseguido por Theodore Roosevelt. y encarcelado por Woodrow
Wilson).
Referéndum,
s. Ley que se somete a voto popular para establecer el
consenso de la insensatez pública.
Reflexión,
s. Proceso mental que nos da una visión más clara del pasado y
nos permite eludir peligros que no volveremos a enfrentar.
Refrán,
s. Dicho vulgar, proverbio. He aquí algunos ejemplos:
Cuida los centavos,
que los pesos se despilfarran solos.
Mejor tarde que
antes de ser invitado.
Predicar con el
ejemplo es mejor que seguirlo.
No dejes para
mañana lo que pueda hacer otro.
El que ríe menos
ríe mejor.
Hablando del lobo,
termina por enterarse.
De dos males, trata
de ser el menor.
Querer es poder
decir "No quiero".
Regazo,
s. Uno de los más importantes órganos del cuerpo femenino,
admirablemente previsto por la naturaleza para el reposo de la
infancia, aunque se usa principalmente en las festividades
rurales para sostener platos de pollo frío y cabezas de machos
adultos. El macho de nuestra especie tiene un regazo
rudimentario, imperfectamente desarrollado y que en modo
alguno contribuye a su bienestar sustancial.
Reina,
s. Mujer que gobierna el reino cuando hay un rey, y por medio
de quien el reino es gobernado cuando no lo hay.
Relicario,
s. Receptáculo destinado a recibir objetos sagrados, tales
como fragmentos de la verdadera cruz, costillas de santos, las
orejas de la burra de Balaam, los pulmones del gallo que
incitó a Pedro al arrepentimiento, etcétera. Los relicarios
son generalmente de metal y tienen una cerradura para impedir
que el contenido se derrame y obre milagros en momentos
inoportunos. Cierta vez, una pluma del Angel de la Anunciación
escapó mientras se pronunciaba un sermón en la basílica de San
Pedro y cosquilleó de tal modo en las narices de la
congregación, que todos despertaron y estornudaron tres veces,
con gran vehemencia. La "Gesta Sanctorum" refiere que un
sacristán de la catedral de Canterbury sorprendió la cabeza de
San Dionisio en la biblioteca. Reprendida por el severo
custodio, respondió que estaba buscando un cuerpo de doctrina.
Este chiste de mal gusto enfureció tanto al diocesano, que el
ofensor fue públicamente anatematizado, arrojado a una fosa y
reemplazado por otra cabeza de San Dionisio, traída de Roma.
Religión,
s. Hija del Temor y la Esperanza, que vive explicando a la
Ignorancia la naturaleza de lo Incognoscible.
--¿Cuál es tu
religión, hijo? --preguntó el arzobispo de Reims.
--Perdón, monseñor.
--replicó Rochebriant-- Me siento avergonzada de ella.
--¿Entonces, por
qué no te vuelves ateo?--¡Imposible! El ateísmo me
avergonzaría.
--En ese caso,
señor, debería usted convertirse al protestantismo.
Realización,
s. Muerte del esfuerzo y cuna de la repugnancia.
Reloj,
s. Máquina de gran valor moral para el hombre, que mitiga su
preocupación por el futuro al recordarle cuánto tiempo le
queda.
Rematador,
s. Hombre que reafirma con un martillo que acaba de despojar
una cartera con la lengua.
Renombre,
s. Grado de distinción intermedio entre la notoriedad y la
fama, algo más soportable que la primera, y un poco menos
intolerable que la segunda. A veces es conferido por una mano
inamistosa y desconsiderada.
Renta,
s. Patrón de medida natural y racional de la respetabilidad.
Otros criterios
comúnmente aceptados son artificiales, arbitrarios y falaces.
Porque como ha dicho con justicia Sir Sycophas Chrysolater,
"la propiedad (moneda, tierras, casas o mercancías, o todo lo
que nos pertenece por derecho para satisfacer nuestras
necesidades) así como los honores, títulos, privilegios y
posición, o el conocimiento y favor de personas respetables o
capaces, no tienen otro uso y funciones reales que el de
obtener dinero. Luego, todas las cosas valen en la medida en
que favorecen ese objetivo, y sus poseedores deben asumir un
rango acorde con tal definición. En consecuencia, ni el
propietario de un castillo improductivo --por grande y antiguo
que sea--, ni el que ejerce una dignidad honoraria, ni el
favorito, sin fortuna, de un rey, son estimados en un mismo
nivel con quien acrecienta diariamente su fortuna; y aquellos
cuyo patrimonio es estéril no pueden aspirar en justicia a un
honor más grande que el de los pobres e indignos".
Renunciar,
v. t. Ceder un honor a cambio de una ventaja. Ceder una
ventaja a cambio de otra ventaja mayor.
Reparación,
s. Satisfacción que se da por un mal cometido, y que se deduce
de la satisfacción experimentada al cometerlo.
Réplica,
s. Insulto prudente al contestar. Practicada por señores que
tienen una repugnancia innata por la violencia, junto con una
fuerte tendencia a ofender. En una guerra de palabras, táctica
del indio norteamericano.
Réplica
(artística), s. Reproducción de una obra de arte por
el artista original. Se la llama así para distinguirla de la
"copia", que está hecha por otro artista. Cuando ambas están
ejecutadas con la misma habilidad, la réplica es más valiosa,
pues se supone que es más bella de lo que parece.
Reportero,
s. Periodista que a fuerza de suposiciones se abre un camino
hasta la verdad, y la dispersa en una tempestad de palabras.
Reposar,
v.i. Dejar de fastidiar.
Representante, s. Miembro de la Cámara Baja en este
mundo, sin esperanza visible de ascenso en el próximo.
Reprobación,
s. En teología, condición de un mortal sin suerte condenado
antes de nacer. La doctrina de la reprobación fue predicada
por Calvino; el regocijo que ella le causaba se veía un poco
empañado por su convicción, triste y sincera, de que si bien
algunos están predestinados al infierno, otros lo están a la
salvación.
República,
s. Nación en que, siendo la cosa que gobierna y la cosa
gobernada, una misma, sólo hay autoridad consentida para
imponer una obediencia optativa. En una república, el orden se
funda en la costumbre, cada vez más débil, de obedecer,
heredada de nuestros antepasados que cuando eran realmente
gobernados se sometían porque no tenían otro remedio. Hay
tantas clases de repúblicas como grados entre el despotismo de
donde provienen y la anarquía adonde conducen.
República,
s. Entidad administrativa manejada por una incalculable
multitud de parásitos políticos, lógicamente activos pero
fortuitamente eficaces.
Réquiem,
s. Misa de difuntos que (según nos aseguran los poetas
menores) entona la brisa sobre las tumbas de sus favoritos. A
veces, para variar el entretenimiento, les canta una elegía.
Rescate,
s. Compra de lo que no pertenece al vendedor, ni puede
pertenecer al comprador. Es la más improductiva de las
inversiones.
Residente,
s. y adj. El que no puede irse.
Respetabilidad, s. Fruto amoroso de una calva y una
cuenta bancaria.
Respirador,
s. Aparato ajustado sobre la nariz y la boca de un londinense
para filtrar el universo visible en su paso hacia los
pulmones.
Resplandeciente, adj. Dícese de un sencillo ciudadano
norteamericano cuando se atavía como un duque en su logia
masónica, o cuando afirma su importancia en el Esquema de las
Cosas como unidad elemental de un desfile. Los Caballeros del
Dominio estaban tan resplandecientes en sus casacas de oro y
terciopelo que sus patrones difícilmente los hubieran
reconocido. ("Crónicas de las Clases").
Responder,
v. t. e i. Dar respuesta, o manifestar de otro modo que se
tiene conciencia de haber inspirado un interés en lo que
Herbert Spencer llama "eternas coexistencias"; fue así como
Satán "achatado como un sapo" junto a la oreja de Eva
respondió al toque de la lanza del ángel. Responder por daños,
es contribuir al sostén del abogado del demandante y, de paso,
a la satisfacción del propio demandante.
Responsabilidad, s. Carga desmontable que se traspasa
fácilmente a las espaldas de Dios, el Destino, la Fortuna, la
Suerte, o el vecino. Los aficionados a la astrología suelen
descargarla en una estrella.
Restitución,
s. Fundación o sostén de universidades y bibliotecas públicas
por medio de legados o donaciones.
Restitutor,
s. Benefactor; filántropo.
Resuelto,
adj. Dícese de quien sigue obstinadamente una línea de
conducta que aprobamos.
Resultado,
s. Tipo particular de desengaño. Esa clase de inteligencia que
ve en la excepción la prueba de la regla, juzga la sabiduría
de un acto por su resultado. Esto es un absurdo inmortal; la
sabiduría de un acto debería juzgarse según las luces del
autor al cometerlo.
Retaguardia,
s. En doctrina militar norteamericana, parte expuesta del
ejército que se encuentra más cerca del Congreso.
Revelación,
s. Libro famoso en que el divino San Juan ocultó todo lo que
sabía. La revelación corre por cuenta de los comentaristas,
que no saben nada.
Reverencia,
s. Actitud espiritual de un hombre frente a un dios, y de un
perro frente a un hombre.
Revolución,
s. En política, abrupto cambio en la forma de desgobierno.
Específicamente, en historia norteamericana, reemplazo de un
Ministerio por una Administración, que permitió que el
bienestar y la felicidad del pueblo progresara media pulgada
por lo menos. Las revoluciones vienen generalmente acompañadas
de una considerable efusión de sangre, pero se estima que
valen la pena, sobre todo para aquellos beneficiarios cuya
sangre no corrió peligro de ser derramada. La revolución
francesa es de indudable valor para el socialista de hoy:
cuando tira los hilos que mueven su esqueleto, sus gestos
infunden un terror indecible a los sangrientos tiranos
sospechados de fomentar la ley y el orden.
Rey,
s. Personaje masculino al que suele llamarse en los Estados
Unidos "una cabeza coronada", aunque nunca usa corona y por lo
general no tiene cabeza digna de ese nombre.
Rezar,
v. i. Pedir que las leyes del universo sean anuladas en
beneficio de un solo peticionante, confesadamente indigno.
Rico,
adj. Dícese del que tiene en caución, con el compromiso de
rendir cuentas, los bienes de indolentes, incapaces, pródigos,
envidiosos y desafortunados. Este es el criterio que prevalece
en el hampa, donde la Fraternidad del Hombre encuentra su
desarrollo más lógico y su defensa más candorosa. Para los
habitantes del mundo intermedio, la palabra significa bueno y
sabio.
Ridículo,
s. y adj. Palabra destinada a probar que la persona a quien se
aplica carece de la dignidad de carácter de quien la
pronuncia. Según Shaftesbury, el ridículo es la prueba de la
verdad: afirmación ridícula, pues muchas solemnes falacias han
sobrevivido a siglos de ridículo, sin que disminuyera su
aceptación popular.
Rima,
s. Concordancia de sonidos en la punta de dos versos,
generalmente malos y aburridos.
Rimador,
s. Poeta considerado con indiferencia o falta de estima.
R.I.P.
Abreviatura distraída de "requiescat in pace", con
que se testimonia una indolente buena voluntad hacia los
muertos. Según el erudito doctor Drigge, originariamente
significaba "reductus in pulveris", o reducido a polvo.
Riqueza,
s. Don del Cielo que significa: "Este es mi hijo bien amado,
en quien he puesto toda mi complacencia" (John D.
Rockefeller). Recompensa del esfuerzo y la virtud
(J.P.Morgan). Los ahorros de muchos en las manos de uno
(Eugene Debs). El inspirado lexicógrafo lamenta no poder
agregar nada de valor a estas excelentes definiciones.
Risa,
s. Convulsión interna, que produce una distorsión de los
rasgos faciales y se acompaña de ruidos inarticulados. Es
infecciosa y, aunque intermitente, incurable. La tendencia a
los ataques de risa es una de las características que
distinguen al hombre de los animales, que se muestran no sólo
inaccesibles a la provocación de su ejemplo, sino inmunes a
los microbios que originariamente provocaron la enfermedad. Si
la risa puede contagiarse a los animales mediante inoculación
a partir de un ser humano, es un problema que no ha sido
resuelto experimentalmente. El doctor Meire Witchell sostiene
que el carácter infeccioso de la risa se debe a la instantánea
fermentación de la saliva pulverizada, y por lo tanto designa
a esta dolencia con el nombre de "Convulsio spargens".
Rito,
s. Ceremonia religiosa o semirreligiosa establecida por la
ley, el precepto o la costumbre, de la que se ha estrujado
meticulosamente el aceite esencial de la sinceridad.
Ritualismo,
s. Jardín de Dios donde Él puede caminar en rectilínea
libertad, con tal de no pisar el pasto.
Ron,
s. Bebida ardiente que produce locura en los abstemios.
Rostrum,
s. En latín, pico de un ave o proa de un barco. En
norteamericano, tribuna desde donde un candidato expone a la
turba su sabiduría, virtud y poder.
Ruido,
s. Olor nauseabundo en el oído. Música no domesticada.
Principal producto y testimonio probatorio de la civilización.
Rumor,
s. Arma favorita de los asesinos de reputaciones.
Ruso,
s. Persona de cuerpo caucásico y alma mongólica. Emético
tártaro.
S
Sabbath,
s. Sábado para los judíos, domingo para los cristianos. Fiesta
semanal que tiene su origen en el hecho de que Dios hizo el
mundo en seis días y fue detenido el séptimo. Entre los
judíos, la observancia de la festividad estaba ordenada por un
Mandamiento cuya versión cristiana es: "Recuerda, al séptimo
día, hacer que tu prójimo lo respete plenamente". Al Creador
le pareció apropiado que el Sabbath fuera el último día de la
semana, pero los primitivos Padres de la Iglesia opinaban de
otro modo.
Sabiduría,
s. Tipo de ignorancia que distingue al estudioso.
Saciedad,
s. Ese sentimiento, señora, que uno experimentaba por el plato
después de tragar su contenido.
Sacerdotalista, s. El que cree que un clérigo es un
sacerdote. El rechazo de esta importantísima doctrina es el
desafío más audaz que han lanzado los NeoDiccionaristas al
rostro de la Iglesia Episcopólica.
Sagrado,
adj. Dedicado a un propósito religioso; provisto de un
carácter divino; capaz de inspirar pensamientos y emociones
solemnes. Por ejemplo: el Dalai Lama del Tibet; el Moogum de
M'bwango; el Templo de los Monos en Ceilán; la Vaca en la
India; el Cocodrilo, el Gato y la Cebolla del antiguo Egipto;
el Mufti de Moosh; el pelo del perro que mordió a Noé, etc.
Sacramento,
s. Solemne ceremonia religiosa a la que se atribuyen diversos
grados de eficacia y significación. Roma tiene siete
sacramentos, pero las iglesias protestantes, menos prósperas,
sólo pueden permitirse dos, y de inferior santidad. Algunas
sectas menores no tienen sacramentos en absoluto: ahorro vil
que indudablemente las llevará a la perdición.
Salacidad,
s. Cualidad literaria de frecuente observación en las novelas
populares, especialmente las escritas por mujeres y muchachas,
que le dan otro nombre y piensan que están ocupando un campo
descuidado de las letras y recolectando una cosecha desdeñada.
Si tienen la desgracia de vivir el tiempo suficiente, las
atormenta el deseo de quemar sus gavillas.
Salamandra,
s. Originariamente, reptil que habitaba el fuego; después,
inmortal antropomorfo, igualmente pirófilo. Se cree que las
salamandras se han extinguido; la última de que tenemos
noticias fue vista en Carcasonne por el padre de Belloc, quien
la exorcisó con un balde de agua bendita.
Salsa,
s. Unico signo infalible de civilización y progreso. Pueblo
sin salsas, tiene mil vicios; pueblo de una sola salsa, tiene
novecientos noventa y nueve. A salsa inventada y aceptada,
corresponde vicio renunciado y perdonado.
Santo,
s. Pecador fallecido, revisado y editado. La Duquesa de
Orléans refiere que aquel viejo e irreverente calumniador, el
mariscal de Villeroi, que en su juventud había conocido a San
Francisco de Sales, dijo al oír que lo consideraban un santo:
"Estoy encantado de enterarme de que Monsieur de Sales era un
Santo. Le gustaba decir groserías y solía trampear a los
naipes. Por lo demás, era un perfecto caballero, aunque un
tonto".
Saquear,
v.t. Tomar la propiedad de otro sin observar las
reticencias decentes y acostumbradas del robo. Efectuar un
cambio de propiedad con la cándida concomitancia de una banda
militar. Apoderarse de los bienes de A y B, mientras C lamenta
la oportunidad perdida.
Sarcófago,
s. Entre los griegos, ataúd, que, estando hecho de cierta
clase de piedra carnívora, tenía la singular propiedad de
devorar el cadáver colocado en su interior. El sarcófago
conocido por los modernos exequiógrafos es, generalmente, un
producto del arte del carpintero.
Sartén,
s. Instrumento de tortura usado en esa institución punitiva
por excelencia, la cocina femenina. La sartén fue inventada
por Calvino, quien la usó para freír a los bebés que morían
sin bautizar. Observando un día el horrible tormento de un
vagabundo que incautamente sacó de la basura un bebé frito y
lo devoró, el gran teólogo quiso despojar a la muerte de sus
terrores, introduciendo la sartén en cada hogar de Ginebra. De
ahí se extendió a todos los rincones del mundo y ha sido de
invalorable utilidad para la propagación de la sombría fe
calvinista.
El obispo Potter
insinúa que la utilidad de la sartén no se limita a este mundo
y que se la emplea igualmente en el infierno.
Satanás,
s. Uno de los lamentables errores del Creador. Habiendo
recibido la categoría de arcángel, Satanás se volvió muy
desagradable y fue finalmente expulsado del Paraíso. A mitad
de camino en su caída, se detuvo, reflexionó un instante y
volvió.
--Quiero pedir un
favor --dijo.
--¿Cuál? --Tengo
entendido que el hombre está por ser creado. Necesitará leyes.
--Qué dices
miserable! Tú, su enemigo señalado, destinado a odiar su alma
desde el alba de la eternidad, ¿tú pretendes hacer sus leyes?
--Perdón; lo único que pido, es que las haga él mismo.
Y así se ordenó.
Sátira,
s. Especie de composición literaria en que los vicios y
locuras de los enemigos del autor son expuestos sin demasiada
ternura. En los Estados Unidos, la sátira ha tenido siempre
una existencia enfermiza e incierta, porque su esencia es el
ingenio del que estamos penosamente desprovistos; el humor que
tomamos por sátira es, como todo humor, tolerante y simpático.
Además, aunque los norteamericanos han sido dotados por su
Creador de abundantes vicios y locuras, suelen ignorar que se
trata de cualidades reprochables. De ahí que el autor satírico
sea considerado un villano amargado y que los gritos de
cualquiera de sus víctimas, pidiendo defensores, obtengan el
apoyo nacional.
Sátiro,
s. Uno de los pocos personajes de la mitología griega cuya
existencia reconoce la mitología hebrea (Levítico, xvii,7). En
un comienzo, el sátiro era un miembro de una comunidad
disoluta que rendía un tibio vasallaje a Dionisio, y que luego
pasó por muchas transformaciones y perfeccionamientos. Suele
confundírsele con el fauno, invención romana, más tardía y
docente, que se parecía menos a un hombre y más a un chivo.
Secretario
de Redacción, s. Persona que reúne las funciones
judiciales de Minos, Eaco y Radamanto, pero es aplacable con
un óbolo; censor severamente virtuoso, pero tan caritativo en
el fondo que tolera las virtudes ajenas y los vicios propios;
que lanza a su alrededor los desgarradores relámpagos y los
vigorosos truenos de la reprimenda, hasta parecerse a un
paquete de petardos atado a la cola de un perro; que
seguidamente murmura un dulce canto melodioso, suave como el
arrullo de un asno que entona su plegaria a la estrella
vespertina. Maestro de misterios y señor de leyes, encumbrado
en el trono del pensamiento, el rostro iluminado por los
oscuros resplandores de la Transfiguración, con las piernas
entrelazadas y los carrillos inflados, el secretario de
redacción derrama su voluntad sobre el papel y lo corta en
trozos de la extensión requerida. Y a intervalos, tras el velo
del templo, se oye la voz del jefe de taller, que reclama ocho
centímetros de ingenio y quince centímetros de meditación
religiosa, o le ordena cortar el chorro de la sabiduría y
batir un poco de "interés humano".
Seguro,
s. Ingenioso juego de azar que permite al jugador la
confortable convicción de que está derrotando al que tiene la
banca.
Agente de
seguros.--Mi estimado señor, esa es una bella casa.
Permítame que la
asegure.
Propietario de la
casa.--Con placer. Pero le ruego fijar una prima anual tan
baja que, llegado el momento en que, según las tablas de su
actuario, será probablemente destruida por el fuego, yo le
haya pagado mucho menos del valor de la póliza.
Agente.--¡Oh, no!
No podemos permitirnos eso, debemos fijar la prima de modo que
usted haya pagado más.
Propietario.--Eso
es lo que "yo" no puedo permitirme.
Agente.--Pero
observe que su casa puede quemarse en cualquier momento. Ahí
tiene la casa de Smith, por ejemplo, que...
Propietario.--Ahórreme eso. Yo podría citarle, en cambio, la
casa de Jones, la de Robinson, que...
Agente.--¡Ahórreme
"usted" eso! Propietario.--Entendámonos. Usted pretende que yo
le pague dinero sobre la hipótesis de que algo ocurrirá antes
del momento en que usted mismo calcula que ocurrirá. En otras
palabras, usted me pide que apueste a que mi casa no durará
tanto como probablemente durará, según usted.
Agente.--Pero si su
casa se quema sin seguro, será una pérdida total.
Propietario.--Perdón. Según las tablas de su actuario lo
probable es que cuando se queme yo haya ahorrado, en concepto
de primas que no le pago, una suma mayor que el valor de la
póliza. Pero supongamos que se queme, sin seguro, antes de lo
que ustedes prevén. Yo no puedo soportar esa pérdida. ¿Pero
cómo la soportan ustedes, en caso de que esté asegurada?
Agente.--Ah, nos desquitamos a través de transacciones más
afortunadas con otros clientes. Virtualmente, son ellos los
que pagan su pérdida.
Propietario.--Y
virtualmente, entonces, soy yo el que contribuyo a pagar las
pérdidas de ellos. ¿Acaso las casas de los demás no se pue den
quemar antes de que las primas cubran el valor de la póliza?
La cosa es así: ¿ustedes pretenden sacar de sus clientes más
dinero del que les pagan, verdad? Agente.--Por supuesto. Si no
fuera así...
Propietario.--...yo
no les entregaría mi dinero. Bien, pero si resulta
"indudable", que la clientela global pierde dinero, también es
"probable" que un cliente individual lo pierda. Son estas
probabilidades individuales las que hacen la certeza del
conjunto.
Agente. -- No lo
negaré, pero observe las cifras de este folle...
Propietario.
--¡Dios no permita! Agente.--Usted habló de ahorrar las primas
que debería pagarme.
¿Pero no es más
probable que las despilfarre? Nosotros le ofrecemos un
incentivo al ahorro.
Propietario.--La
disposición de A de hacerse cargo del dinero de B no es
exclusivo de los seguros, pero ustedes, como institución
caritativa, merecen estima. Dígnese aceptar ese reconocimiento
de un Meritorio Objeto.
Sello,
s. Marca impresa en ciertos documentos para atestiguar su
autenticidad y autoridad. A veces se estampa sobre cera y se
agrega al papel, a veces sobre el papel mismo. El sellado, en
este sentido, es una supervivencia de la antigua costumbre de
inscribir papeles importantes con palabras o signos
cabalísticos, para darles una eficacia mágica, independiente
de la autoridad que representan. En el Museo Británico se
conservan muchos papeles antiguos, en su mayoría de carácter
sacerdotal, validados por pentagramas necrománticos y otros
artificios tales como las iniciales de palabras usadas en
conjuros; y en muchos casos, se estampaban del mismo modo en
que se estampan actualmente los sellos. Como así todas las
costumbres, ritos y observancias modernos, de apariencia
irracional e insensata, tienen su origen en alguna remota
utilidad, resulta grato señalar un ejemplo de insensatez
antigua que con el tiempo llegó a convertirse en algo útil.
Nuestra palabra "sincero" deriva de "sine cero", sin cera,
pero los doctos no se ponen de acuerdo sobre si esto se
refiere a la ausencia de signos cabalísticos, o a la ausencia
de la cera con que antaño se ocultaba el contenido de las
cartas a la curiosidad pública. Cualquiera de estas dos
opiniones servirá a quien tenga necesidad inmediata de una
hipótesis. Las iniciales L.S., que suelen agregarse a las
firmas de documentos legales, significan "locum sigilis", el
lugar del sello, aunque el sello ya no se use, y éste es un
considerable ejemplo del conservatismo que distingue al Hombre
de las bestias.
Senado,
s. Cuerpo de ancianos que cumple altas funciones y fechorías.
Sepulcro,
s. Lugar en que se coloca a los muertos hasta que llegue el
estudiante de medicina.
Sicofante,
s. El que se acerca a la Grandeza de bruces para que no le
ordenen dar media vuelta y recibir un puntapié. A veces es un
secretario de redacción.
Silfo,
s. Ser inmaterial pero visible que habitaba el aire cuando el
aire era un elemento y no estaba fatalmente contaminado por el
humo de las fábricas, las emanaciones de las alcantarillas y
otros productos de la civilización. Los silfos estaban
emparentados con los gnomos, las ninfas y las salamandras que
vivían, respectivamente, en la tierra, el agua y el fuego,
elementos hoy insalubres. Los silfos, como los pájaros del
aire, eran machos y hembras, sin finalidad aparente ya que si
tenían progenie debieron anidar en lugares inaccesibles,
puesto que nadie jamás ha visto los pichones.
Silogismo,
s. Fórmula lógica (ver Lógica) que consiste en una premisa
mayor, una premisa menor y una inconsecuencia.
Símbolo,
s. Algo cuya presunta función es tipificar o representar otra
cosa. Muchos símbolos son meras "supervivencias", cosas que no
teniendo ya utilidad siguen existiendo porque hemos heredado
la tendencia a fabricarlas: como las urnas funerarias talladas
en los monumentos recordatorios. Antaño eran urnas verdaderas
que contenían las cenizas de los muertos. No podemos dejar de
hacerlas, pero podemos darles un nombre que disimule nuestra
impotencia.
Sirena,
s. Uno de varios prodigios musicales célebres por su vana
tentativa de disuadir a Odiseo de una vida oceánica.
Figurativamente, dama de espléndida promesa, aviesa intención
y frustrante rendimiento.
Slang,
s. Jerga norteamericana. Gruñido del cerdo humano (Pignoramus
intolerabilis). Lenguaje del que pronuncia con la lengua lo
que piensa con el oído y siente el orgullo de un creador al
realizar la proeza de un loro.
Sobre,
s. Ataúd de un documento; vaina de una factura; cáscara de un
giro; camisón de una carta de amor.
Sofisma,
s. Método de discusión de un adversario, que se distingue del
nuestro por una hipocresía y necedad claramente superiores. Lo
usaron los últimos sofistas, secta griega de filósofos que
comenzaron por enseñar la sabiduría, la prudencia, la ciencia,
el arte, y en suma todo lo que deben saber los hombres, pero
se extraviaron en un laberinto de retruécanos y en una bruma
de palabras.
Soga,
s. Instrumento que va cayendo en desuso, para recordar a los
asesinos que ellos también son mortales. Se coloca alrededor
del cuello y acompaña al usuario hasta el fin de sus días. En
muchos sitios ha sido reemplazada por un artefacto eléctrico,
más complejo, que se aplica a otra parte del cuerpo; pero este
sistema, a su vez, está siendo rápidamente sustituido por un
aparato llamado "sermón".
Solo,
adj. En mala compañíaSu (de ella), adj. pos. Su (de él).
Suficiente,
adv. Todo lo que hay en el mundo, siempre que a usted le
guste.
Sufragio,
s. Expresión de la opinión por el voto. El derecho de sufragio
(que se considera también un privilegio y un deber) significa,
tal como se interpreta comúnmente, el derecho a votar por el
hombre que ha elegido otro hombre, y es altamente apreciado.
La negativa a ejercerlo lleva el feo nombre de "incivismo". El
incivil, sin embargo, no puede ser procesado por su crimen,
porque no hay acusador legítimo. Si el acusador es en sí mismo
culpable carece de peso en el tribunal de la opinión; si no lo
es, se beneficia con el crimen, ya que la abstención electoral
de A confiere mayor peso al voto de B. Por sufragio femenino
se entiende el derecho de una mujer a votar como le indica un
hombre. Se funda en la responsabilidad femenina, que es algo
limitada. La mujer más ansiosa por salir de sus faldas para
asegurar sus derechos es la primera en volver a ellas cuando
se le amenaza con una tunda por usar mal de esos derechos.
Superar,
v.t. Hacerse de un enemigo.
T
T,
vigésima letra del alfabeto, llamada absurdamente por los
griegos "tau". En el alfabeto de donde procede el nuestro,
tenía la forma del tosco tirabuzón de la época, y cuando se
tenía sola (cosa que los fenicios no siempre podían hacer)
significaba Tallegal, que el erudito doctor Brownig traduce
por "trabapies".
Tacaño,
adj. El que indebidamente quiere conservar lo que muchas
personas meritorias aspiran a obtener.
Tarifa,
s. Escala de impuestos a las importaciones destinada a
proteger al productor local contra la avidez de sus
consumidores.
Tecnicismo,
s. En un tribunal inglés, un hombre llamado Home, que acusaba
a un vecino de asesinato, fue procesado por calumnias. Sus
palabras exactas fueron: "Sir Thomas Holt tomó un hacha y
golpeó a su cocinero en la cabeza, de modo que una parte de la
cabeza cayó sobre un hombro, y la otra parte sobre el otro
hombro". Home fue absuelto, a indicación del tribunal; los
doctos jueces declararon que sus palabras no constituían una
acusación de asesinato, ya que no afirmaban la muerte del
cocinero, y que esta era una simple inferencia.
Tedio,
s. Ennui, estado o condición en que uno está aburrido. Se han
sugerido muchas fantasiosas etimologías de la palabra, pero el
sabio Padre Jape dice que deriva de una fuente muy obvia, las
primeras palabras del viejo himno latino The Deum Laudamus. En
esta derivación aparentemente natural hay algo que entristece.
Teléfono,
s. Invención del demonio que suprime algunas de las ventajas
de mantener a distancia a una persona desagradable.
Telescopio,
s. Artefacto que tiene con el ojo una relación similar a la
que tiene el teléfono con el oído, permitiendo que objetos
distantes nos mortifiquen con multitud de detalles inútiles.
Afortunadamente carece de una campanilla que nos llame al
sacrificio.
Temerario,
adj. Insensible al valor de nuestros consejos.
Tenacidad,
s. Cierta cualidad de la mano del hombre en su relación con la
moneda corriente. Alcanza su mayor desarrollo en las manos de
la autoridad, y se considera un equipo útil para hacer carrera
en política.
Tenedor,
s. Instrumento usado principalmente para llevarse animales
muertos a la boca. Antes se empleaba para ese fin el cuchillo,
y muchas personas dignas siguen prefiriéndolo al tenedor, que
no rechazan del todo, sino que usan para ayudar a cargar el
cuchillo. Que estas personas no sufran una muerte atroz y
fulminante, es una de las pruebas más notables de la
misericordia de Dios con aquellos que lo odian.
Teosofía,
s. Antigua fe que posee toda la certidumbre de la religión y
todo el misterio de la ciencia: El moderno teósofo sostiene,
con los budistas, que vivimos incalculable número de veces en
esta tierra, en otros tantos cuerpos, porque una vida sola no
basta para comple |