
Casa arriba a cifra milagrosa
Rafael Grillo
Aunque
llega con un par de meses de retraso, cae en buen momento. Justo
coincidiendo con las jornadas de Mayo Teatral, como para respaldar que
Casa de las Américas siempre puede brindar más de una opción a los que
gustan de las artes y las letras del subcontinente.
Tampoco
se trata de sólo del correspondiente a febrero-marzo de 2008, un número
más de la revista, sino del 250, "cifra milagrosa", como diría Ambrosio Fornet,
en la sala Manuel Galich, pasadas las cuatro de la tarde del 12 de
mayo, en los inicios de un discurso de presentación que resultaría
lúcido; y muy lucido, además.
Tal
si se burlara de sus 76 años de edad, el destacado ensayista y crítico
apuntó: "Tienen razón los que dicen que los viejos al rememorar se
ponen sentimentales", y a seguidas hizo el recuento de una publicación
con la que se siente entrañablemente comprometido.
Explicó
que la longevidad de una publicación cultural como CASA, hecho poco
frecuente, solo es posible comprenderla si se ve en ella el resultado
del esfuerzo persistente de una institución como la Casa de las
Américas.
Nacida
desde los albores del triunfo revolucionario de 1959, la entidad
fundada por Haydeé Santamaría, tuvo la suerte de que su legado fuera
recogido con brío por el escritor Roberto Fernández Retamar.
Él
ha sabido sostenerla al combinar, con acierto, las variantes de
pensamiento que han caracterizado el escenario ideológico, convulso y
cambiante, de los últimos cincuenta años en América Latina, con la
promoción de las vanguardias artísticas y literarias y sus discursos
estéticos.
Así
fue que hubo —lo recuerda Fornet—, un número 26, hoy mítico, donde se
dieron a conocer aquellas figuras (García Márquez, Vargas Llosa,
Cortázar…), que marcarían la hora del despertar para una literatura
latinoamericana que tendría su explosión o Boom de reconocimiento a
nivel universal.
Pero
todavía ahora, cada edición de CASA es la oportunidad de reconocer el
devenir de un ámbito intelectual que no se ha detenido y experimenta
aún con nuevas formas.
La
250 abre con las palabras de Gonzalo Rojas, invitado de honor al 49
Premio Literario Casa de las Américas, en enero de este 2008. Y Fornet
hace el elogio del gran poeta chileno definiendo su "Habana 2008" como
un texto infinito, en el que convergen la Historia y la Literatura, el
Individuo y las especulaciones sobre la muerte del Libro, y todos los
géneros literarios: de la Poesía al Ensayo.
Para
interesarnos en la propuesta siguiente, lee Ambrosio este fragmento:
"Se ha dicho, y no sé si ello es históricamente cierto, que Walt
Whitman por un tiempo tuvo empleo en la Casa Blanca". Se trata de
"Presentando la poesía gringa", un prólogo que lleva la firma
respetable de Ernesto Cardenal.
Hasta
aquí llegaron los adelantos dados por el presentador, como para
dejarnos bastante del resto de las páginas al descubrimiento por los
potenciales lectores. Este afortunado que adquirió el ejemplar al final
del encuentro en la sede venerable de Casa de las Américas —en calle G,
próxima al Malecón habanero—, luego de una ojeada rápida, les extiende
otras invitaciones:
No
perderse "La sombra pálida del destino", un cuento del dos veces Premio
Nacional de Puerto Rico, Luis López Nieves, que este 2008 fuera jurado
del Premio Casa y se le publicó en Cuba su libro Seva.
Disfrutar la poesía del argentino Jorge Boccanera, recientemente galardonado con el volumen Palma Real en el VIII Premio de la Casa de América (de Madrid). También visitar los dos capítulos de Juego interrumpido, novela que dejara inédita a su muerte el Premio Nacional de Literatura cubano Lisandro Otero.
En
cuanto a los textos de pensamiento, hay un estudio sobre la tensión
Eros/Tánatos en la obra del poeta peruano César Vallejo y ensayos que
nos regresan a Mariano Picón Salas, Julio Cortázar y Ángel Rama.
El Che fotógrafo es revelado por el historiador del arte Jorge R. Bermúdez; y el crítico Rufo Caballero comenta Yo Publio,
las confesiones del pintor Raúl Martínez. Por último, Félix Julio
Alfonso y Claudia Felipe rubrican un par de reseñas que nos demuestran
por qué clasifican como jóvenes destacados dentro del ensayismo
nacional.
Tomado de Cubahora |