sábado 17 de mayo de 2008

Sobre Literatura y narrativa puertorriqueña...


Por Sonia E. Galindo García
Estudiante Graduada PUCP

El libro trata de abrir una justa discusión sobre la literatura puertorriqueña del 80 al presente. Es a través de esta discusión que el autor pretende democratizar las obras evitando posicionarlas en orden jerárquico y decir quien es mejor o peor escritor o quien es simple principiante. Tratando en todo momento de hacer una reflexión de lectura alejada de la academia, demuestra que la literatura actual merece una justa valoración y una crítica. Ya han pasado 28 años de este tipo de escritura muy distinta a la anterior y aún no posee una crítica considerable que la acerque al público y que le provea al estudioso de las letras una herramienta de estudio. Observar sus tendencias, sus características y quienes son sus exponentes son otros aspectos importantes de este libro. Cancel comenta que el problema con la literatura actual no es el estilo ni la estructura ni el lenguaje; el problema yace en que los que gustan de la lectura de la Generación del 70 y anteriores pretenden leer de la misma forma a los escritores del momento, a los postmodernos. Las respuestas a los problemas de siempre han cambiado en este tiempo al buscarlas en lo que antes no era viable. Su visión no es dirigida hacia los mismos dilemas porque estos no se han resuelto y las respuestas anteriores no han aportado mucho; las situaciones y los dilemas siguen estando allí.


Los escritores puertorriqueños de la actualidad tienen sus influencias en varios aspectos que nos ayudarán a entender esta nueva literatura. Cancel, como historiador argumentará sobre esos aspectos históricos y no históricos que de alguna forma demarcan esa escritura de finales de siglo XX y principios del XXI. Primero, el aspecto económico transformado entre otras cosas por la desintegración del socialismo, la globalización, el hiperconsumo descontrolado, la unidad del poder político-militar con el económico, el neoliberalismo y el mercado libre global; la tecnología y la ciencia con la revolución de la informática, el Internet y la física cuántica lleva el tema de la identidad por otro rumbo dada la homogeneización de las culturas y trastoca la cultura logocéntrica habitual a una de imágenes y percepciones en el iconocentrismo actual. Dado el enfoque historicista del libro debemos mencionar también que la teoría de la física cuántica revolucionó la narrativa con la idea de que del pasado se puede saltar al futuro alejando los temas de la causalidad. La inteligencia artificial, por otro lado, modificó la manera de comprender al hombre el cual ha perdido su autoridad simbólica frente a las demás especies. Ya en un espacio más reducido, debemos observar los efectos de la privatización en Puerto Rico, la nueva mirada al ELA luego de 1985 y por supuesto todos los aspectos globales que afectaron la Isla y por ende modificaron la visión de mundo de los escritores.


No debemos pensar que existe un vacío entre los escritores del 70 y los 80 o que el cambio fue repentino pues surgió un puñado de escritores que se adelantaron a su época y carecieron del reconocimiento de la academia; por lo tanto no entraron al canon. Estos se ubican dentro de lo que Cancel denomina tardomodernidad por tener ciertos rasgos semejantes de los 70 y crear nuevos dentro de su tiempo. Aún así no logran entrar del todo en la postmodernidad pero sí son los escritores de la transición y merecen el estudio y la lectura de ambos grupos. Entre ellos se encuentran Manuel Abreu Adorno, Lourdes Vázquez, Ángel Encarnación, Edgardo Sanabria Santaliz y dos figuras bastante reconocidas hoy día por la academia: Edgardo Rodríguez Juliá y Luis López Nieves, entre otros. Entre ellos se cultivó una temática que tendrá continuidad en los 80 y los escritores actuales como el feminismo, el postfeminismo, tendencias del realismo sucio y los beatnicks; el ludismo, lo superficial del mundo mediático, la sociedad de consumo y la historia con una mirada alterna.


Sin embargo, es a través de López Nieves y Rodríguez Juliá que se alcanza el giro total del tono y el lenguaje, estos a su vez se distinguen por la manipulación y el reordenamiento de los sucesos históricos. Uno de los rasgos que se dio en los escritores de la tardomodernidad y que es una característica distintiva de los postmodernos es el cinismo, tono utilizado en una gran cantidad de obras.


Entonces, qué es la postmodernidad, en qué se distingue, quiénes son estos escritores y por qué el canon no los reconoce; y sobre todo, como enfoque de esta presentación, cómo hay que leer un escrito postmoderno. Para contestar estas interrogantes vayamos por partes.


Según Mario Cancel, los escritores puertorriqueños del 80 al presente escriben desde la postmodernidad. La postmodernidad, según Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos es una tendencia filosófica, artística y literaria que toma fuerza a partir de 1980. Aunque esta literatura puertorriqueña reciente no se aleja del todo de la literatura de los 70, se distingue en que existe una conciencia ideológica y un lenguaje diferente. Si tomamos en consideración el aspecto de la globalización de la información y la multitud de opciones y respuestas veremos como consecuencia una literatura heterogénea. La diversidad de discursos es la orden del día en la postmodernidad. Veamos algunas de las características principales que menciona el autor de la obra sobre la literatura puertorriqueña del 80 al presente; literatura que, a su vez, es acorde a la literatura postmoderna.


La pararealidad, lo fantástico y lo absurdo


Surgió como oposición al estilo realista y neorrealista y a la inoperancia de respuestas. Ni el arte ni la literatura pretenden representar la realidad tal cual ,sino que a través de la metaficción, lo metaliterario y el absurdo se pretende escribir la ficción de la ficción. Las vertientes de la fantasía, la ciencia ficción, el tema de lo extraterrestre son formas dentro del juego de la pararealidad. Representa a su vez la ruptura con el realismo mágico y la literatura del boom. Se afirma incluso, la novela negra, el sci-fi político, el horror y el thriller antes consideradas por la academia como subliterarios. Esta literatura posrrealista tiene sus influencias de la nouvelle roman, la antinovela y el surrealismo.


El ludismo


El juego de palabras y el juego con la historia presentan una literatura alejada de la realidad. Aunque el ludismo tiene sus raíces en la vanguardia, el surrealismo y el dadaísmo, se afianza en el iconocentrismo con la ayuda de la escritura virtual. Esto a su vez provoca la parodia de la racionalidad. Propone a su vez un desinterés total del realismo y del realismo mágico. No es el mismo ludismo que observa la amenaza de la identidad como en La guaracha del Macho Camacho de Luis Rafael Sánchez. Sin embargo, no ha omitido el comentario social pues el lector gracias a su entorno (artefactos y acontecimientos) puede realizar un juicio social. El cambio está en que el tremendismo, el absurdo, lo suspicaz y lo cínico transforman el medio para hacer tal juicio valorativo. No sustituye el caos social y reconoce los componentes de la vida social, como así lo ha argumentado Cancel. Por otro lado, también el ludismo celebra la violencia y su poética. Presenta la belleza, el honor y el erotismo en la agresión y la violencia casi como un culto morboso que tiene sus influencias bastante claras en el cine. Se suma a estos aspectos otro enfoque del ludismo: la desconfianza a los grandes paradigmas. No hay por que irse a los extremos sino que en un punto medio se verán el caos y el orden en convivencia, al igual que la anarquía y la racionalidad.


El lenguaje


Gracias a la difusión de la información en el Internet el lenguaje de estos escritores ha tenido su transformación. Junto con los elementos iconográficos que lo transforman se hallan elementos de intertextualidad y de ausencia de purismo lingüístico. El uso del spanglish, también llamado ingleñol y la reinvención de dialectos de forma lúdica aportan a esta literatura una riqueza lingüística sin precedentes. Sumado a esto también se ha escrito en inglés literatura netamente puertorriqueña.


La intertextualidad


Utilizada por muchos de los escritores postmodernos se ha transformado más bien en lo que Cancel denomina pegotear a la sustracción de fragmentos de relatos o estilos tal vez sin relación lógica. Esto a su vez propone el ludismo y la afirmación de lo amorfo de la discursividad muy análoga al realismo sucio. Esta intertextualidad enaltece el prejuicio o preconcepción como recurso, argumentando que escribir es reescribir. Sin embargo, ha traído a colación el tema del plagio que tanto molesta en la conciencia ética. Empero, debemos observar que para estos escritores es más bien un método de acomodar y reacomodar propuestas estéticas que a su vez ocasionan la mimesis y la personalización de lo escrito. Incluye dentro de la intertextualidad, el denominado pastiche o la imitación de diversos textos, estilos o autores en una misma obra.


El concepto de la Identidad


La discusión de la identidad se da de forma fragmentada y elusiva, quizás más sutil, donde no guardan mucha relación con la identidad nacional ni ciudadana que cultivaron los escritores anteriores. La individualidad del ser trajo consigo la pluralización de las identidades. El cambio de actitud frente al pasado histórico mostró a estos escritores que se podía analizar el presente sin necesidad del pasado sólo vista desde su propia individualidad. El tema de la identidad al pasar casi inadvertido en la actualidad da una apariencia de haber desaparecido. Este aspecto de la devaluación de la identidad en su sentido tradicional es una de las características mayores de la época actual. Por esto, queda demostrado que no hay que hablar de la identidad para escribir buena literatura puertorriqueña.


Postfeminismo y homoerotismo


La escritura postmoderna ha pasado del feminismo al postfeminismo observando las diferencias naturales en la mujer y celebrando por lo tanto el cuerpo proponiendo opciones para el placer sexual ecuánime entre géneros. El homoerotismo, por su parte es la escritura sobre relaciones humanas y sexuales entre personas del mismo género. Ambas retando a las imposiciones religiosas. Incluso, podemos sumar a estos temas la pornografía hetero y homosexista que se considera tabú y aleja esta literatura de la consideración de la academia.


Iconización, performerismo y el proceso de hibridación


Como un método de democratización y propaganda a través del micrófono abierto los escritores dan a conocer sus obras con el fin de interactuar con los oyentes y a su vez recoger de inmediato las respuestas y los comentarios sin necesidad de esperar a publicar. Hibridizado con el teatro la propuesta performática protesta contra el logocentrismo convirtiéndose así el autor frente a un público en icono. El espectáculo al decir el texto se convierte en la publicación del texto. Aunque algunos piensan que se debe denominar visualitura es realmente una repetición de métodos antiguos: la oralitura o los juglares. Sin embargo, no se ha sustituido la publicación de los libros con la visualitura.


El teatro no ha sido el único factor que se ha unido a la literatura puesto que las artes en general, la fotografía, el cine, las ciencias sociales, las comunicaciones y el Internet, entre otros, se han unido como resultado de la masa mediática que a su vez abre las puertas a todo tipo de gustos y personas que desean leer y escribir.


Diversidad ideológica


Si hay algo que debemos considerar en todo momento es que los escritores de la postmodernidad no se pueden estudiar con camisas de fuerza dado la diversidad de estilos, temas y actitudes con las que enfrentan la literatura. Vale aclarar que esto no es una posición menos comprometida, más bien es un cambio de actitud con el compromiso. Existe la hibridación de géneros literarios dificultando al lector en cuanto en donde posicionar los escritos. La diversidad de géneros que experimentan estos escritores es muestra de que tienen la capacidad de expresarse por varias vías incluyendo en ellas el medio mixto. Incluso utilizan el espacio mediático, antes visto como una amenaza, a un lugar ventajoso al que pueden sacar provecho y utilizar como influencia y como medio de promoción.


El cinismo


Ya se ha dicho que el cinismo en la escritura actual es más bien un rasgo heredado de los escritores de la tardomodernidad. Pero, ¿por qué el uso de este tono en la postmodernidad? Simplemente, porque a través del cinismo arraigado y la irreverencia se ridiculizan los métodos sagrados observándolos como simples invenciones del poder. Esto a su vez ha provocado la inexistencia del desenlace, el final abierto con varias opciones y la ausencia de intriga en otros.


Ralentización y aceleración


El tiempo dentro de esta escritura es otro juguete más donde el tiempo puede ser modificado tipo slow motion o por el contrario ser en extremo acelerado. Debemos agradecer esto a las filosofías de vida y a la física. Es por esto que los escritores actuales trabajan el tiempo como una función de posición. La temporalidad, la rutina y la incertidumbre del mañana colaboran con este aspecto del tiempo lento y con el acelerado.


En cuanto a los escritores podemos decir que hay un gran puñado que ha publicado durante esta década aunque estuvieron renuentes a hacerlo en los años anteriores; esto en ausencia de apoyo por parte de la academia y las editoriales. Sin embargo, publicaban en revistas y antologías, claro está no tan sólo en papel sino a través del Internet donde han encontrado un refugio donde compartir sus obras. Revistas como Puñal de epifanía, Zurde, Códice, Pastiche, Identidad; El cuervo, Luciérnagas y Brisas, El sótano, Huevo crudo fueron espacios que se abrieron como plataformas para escuchar las voces del momento. A esto se suman antologías y colecciones como El rostro y la máscara. Antología alterna de cuentistas puertorriqueños contemporáneos (1994), Mal(h)ab(l)ar: antología de nueva literatura puertorriqueña (1997); Los nuevos caníbales (2000) en colaboración con Cuba y República Dominicana; y Expresiones. Muestras de ensayo, teatro, narrativa, arte y poesía de la Generación X (2003). Muchos de los escritores que publican hoy día participaron no sólo de estas colecciones sino también del esfuerzo que se realizó en el Internet con las páginas web, los blogs o bitácoras y las revistas virtuales; este espacio lleva el nombre de virtualitura. Algunos de ellos son: el autor de nuestro libro en cuestión: Mario Cancel, Rafael Acevedo, Marta Aponte Alsina, Javier Ávila, Pedro Cabiya, Francisco Font Acevedo, Ana María Fuster Lavín, Zoé Jiménez Corretjer, Eduardo Lalo, Elidio La Torre Lagares, Juan López Bauzá, Daniel Torres, Maribel Ortiz, Max Resto, Ángela López Borrero, Mayra Santos Fébres, Guillermo Rebollo Gil, entre otros que por el factor tiempo no alcanzo a mencionar.


Entonces cómo debemos leer esta nueva literatura puertorriqueña a su vez postmoderna. Según se puede desprender de la lectura de Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos el primer punto que debemos considerar es salir de los parámetros del canon haciendo una lectura reflexiva, horizontal y no jerarquizada. Que no exista en la mente del lector ningún tipo de prejuicio por esta literatura sino que le de un espacio donde pueda florecer. Segundo, que el lector sea más abierto y más dinámico tomando conciencia de que será parte activa en el proceso de apropiar y adjudicar sentido. Los autores postmodernos no quieren que la lectura sea un proceso sencillo y en ocasiones se podrá notar la irresponsabilidad del emisor con el receptor. Ellos no escriben para el público. La ruptura entre autor-lector se haya en la distancia del uno para con el otro. Esto viene como consecuencia de ir más allá de las reglas predispuestas para inventar nuevas dimensiones del arte. Inventa sistemas, símbolos huyendo en todo momento de retratar la realidad, el texto es representación de otro texto. El discurso de esta literatura no asemeja el referente. Como no se cree la realidad el lector debe prepararse para la subjetividad. Tercer punto para leer un postmoderno, debe considerar la impureza de la escritura. La realidad temporal, espacial y representativa aleja esta escritura del canon así como también lo hace la hibridez entre géneros y el cambio en el lenguaje. El postmoderno valora muy poco la originalidad y las influencias, lo que ve es un texto cimentado o entretejido sobre las bases de otros textos. Cuarto punto, que en ocasiones se ha de encontrar con un minimalismo no tan puro con la práctica de quitar excesos y economizar palabras tal vez con la intención de llevar la propuesta casi transparente y sin adornos que promueve la escritura mediática. Quinto, que el lector debe enfrentarse con libertad ante temas “prohibidos” o denominados “tabú”. Sexto punto, que utilice todos los medios disponibles para leer esta escritura, dícese libros, revistas e Internet. Séptimo, que reconozca que no sólo hay que aprender a leerlos sino también a escucharlos mediante la exposición performática. Punto número ocho, que no tome esta literatura como una de menos calidad por no encontrarla en los estantes sino que sepa que los editores y publicadores no han hecho el máximo esfuerzo para que se den a conocer estos libros y esta nueva escritura. Punto número nueve, el lector debe enfrentarse ante un escritor con actitud apóstata y renegada pero que entienda que es una actitud ante los valores permanentes de su colectivo que a su vez los afilian en un mismo grupo generacional. Para culminar con este decálogo de cómo leer a un postmoderno: que el lector entienda que “la literatura es un discurso sobre el mundo, un conjunto de textos, un sistema alterno con una capacidad muy limitada de convertirse en reflejo de ello”. (75)


La parte del libro que mejor demuestra esta forma de leer, diría yo, es la unión de varias de sus partes como la primera colección: “1980 etcétera: textos y contextos” y el tercer punto de discusión dentro de la segunda parte “El narrador en la postmodernidad”. (123) Las demás partes del libro son reiteraciones necesarias con la presentación de los autores y sus obras, así como una colección de cuatro conferencias al final del libro bajo el título “Archivo de sordos” que muy bien representa la intención de promover esta nueva literatura aunque ya ha presentado los puntos más importantes en las secciones anteriores a esta.


A pesar de ser este un gran libro podemos mencionar ciertas fallas que debemos apuntalar para que el autor tome en consideración en próximas ediciones (que esperemos sean muchas). Se recomienda que la organización del texto sea organizada de manera más sistemática y concisa. Además, se sugiere una edición mejor revisada que resuelva varios errores tipográficos.


Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos es un libro que promueve una nueva forma de leer a los escritores de Puerto Rico del 80 al presente, haciéndoles justicia frente a los oídos sordos de la academia. A su vez, funge como catálogo dando a conocer el quehacer literario del país en los últimos 30 años.


El libro de Cancel debe ser considerado por todos aquellos que gustan de la literatura puertorriqueña, en especial los estudiosos de la misma y los que poseen una colección considerable en la biblioteca de su hogar. Un libro incluso para los académicos para que amplíen sus conocimientos sobre esta literatura que tanto gusta entre sus estudiantes y para que reconozcan que el canon tiene menos importancia para llevar a cabo las tareas literarias de un país.


Presentación del libro Literatura y narrativa puertorriqueña; la escritura entre siglos del escritor y profesor de historia Mario R. Cancel como parte de la clase 605: Estructuralismo y Semiología; que dirige la Dra. María de los M. Pérez Toro en coordinación con el Círculo Literario R- evolución expresiva

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