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Fragmento A la lectura, como a la vida, se despierta. Un buen día el niño coge un libro, lo abre y, más allá de mirar las ilustraciones -siempre tan importantes- lee las palabras que
las acompañan. Si éstas captan su atención y excitan su imaginación, si se da cuenta de que leyendo puede penetrar en un mundo alterno que no tiene límites para las experiencias que le puede proveer, entonces está “atrapado” de por vida en las redes de la palabra escrita. No existe
mejor cautiverio. Les hemos preguntado a algunas personas notables de nuestro país qué lecturas recuerdan de su infancia y juventud: de cuáles recibieron un impacto indeleble. Aquí las respuestas. Luis López Nieves (escritor)
"Aunque no lo creas, a los trece años me leí El extranjero, de Albert Camus, y me conmovió, sobre todo ese principio extraordinario: ‘Ayer murió mi madre o quizás fue anteayer…’. De niño también me gustaba mucho leer el Almanaque Mundial, que compraba todos los años y me leía
detenidamente lo que decía de la historia de cada país”. FIN DEL FRAGMENTO |