¿Puede la
literatura permanecer ajena a las nuevas técnicas
de escritura? Desde los punzones que arañaban
soportes de distinta solidez hasta el ordenador,
los escritores han ido adecuándose a las
tecnologías. Nadie se refiere a la primera novela
escrita a bolígrafo cuando conocemos, en cambio,
la primera película que utilizó el trávelin, pero
ello no niega que escribir a bolígrafo aporte a la
literatura posibilidades que la pluma de ave no
facilitaba.
Luis López Nieves
es un escritor puertorriqueño dado a conocer
gracias a un cuento publicado en el periódico
«Claridad», de San Juan, en 1983. Narra una
inventada invasión norteamericana de la isla dos
meses anterior a la real, que habría arrasado
cruelmente un pueblo y sobre cuyas ruinas se
estableciera una base militar aún existente. Su
efecto social y político fue enorme; el Gobernador
de la isla pidió explicaciones a Washington y se
llevaron a cabo manifestaciones. En España lo
comentó Armas Marcelo, pero «Seva» apenas se
conoció. El libro ha tenido varias ediciones desde
entonces, la última ampliada con la historia de
las reacciones. Otros libros de cuentos suyos son
«Escribir para Rafa» (1987) y «La Verdadera Muerte
de Juan Ponce de León»
(2000).
Conviene destacar la
novela «El corazón de Voltaire», publicada en 2005
por la editorial colombiana Norma. Más allá de lo
divertido de su argumento, importa por el modo de
construir su trama, elaborada a base de correos
electrónicos que se cruzan los distintos
personajes. Una anécdota menor arrastra una
investigación de tinte policiaco que ironiza sobre
los valores de nuestra cultura. Esto hace que el
libro supere lo experimental y gratifique al
lector. Pero sin duda la obra quedará como
producto de una tipología textual voluntariamente
alejada en principio de lo literario que, sin
embargo, puede ofrecer posibilidades de creación.
Una nueva forma de novela
epistolar.