San Juan, Puerto Rico - 17 de febrero de 2006. Actualizado a las 1:25:02 AM
     
Portada  
SECCIONES  
Última Hora  
El País  
Política  
Policía y Tribunales  
Pueblos  
Por Dentro  
Negocios  
Estados Unidos  
Mundiales  
Ciencia  
Deportes  
Vida Digital  
Consalud  
 
Por Dentro ComentarEnvie a un amigoImprima esta página
Más de Por Dentro
Una noche especial
Junte de literatura y reggaetón
Los ‘cameristas’ vuelven a escena
Apego al cigarrillo
Esa dependencia psicológica

Esquivel apuesta por el amor

Viernes, 17 de febrero de 2006

Especial El Nuevo Día
Por Ana Teresa Toro Ortiz

La concepción indígena del tiempo dictaba que las horas transcurrían de manera circular, todo un ciclo natural. Y fue así de manera fluida y natural que transcurrió el tiempo durante el conversatorio que reunió, por espacio de una hora, en la Universidad del Sagrado Corazón a la escritora Laura Esquivel y a una audiencia curiosa que no se percató de que dieron las ocho.

Ataviada con una vestimenta de colores indiscretos que contrastaban con su semblante tranquilo, Esquivel abordó principalmente el contenido de su nuevo trabajo literario: Malinche. Así, como aquellos temas recurrentes en su obra, que fueron puestos sobre el tapete por el periodista de El Nuevo Día, Mario Alegre Barrios, quien fungió como moderador, junto a las profesoras de la institución Teresa Prévidi y Sonia Fritz. Además, estuvieron presentes el escritor Luis López Nieves y el director de la institución José Jaime Rivera.

Según Esquivel, esta historia le permitió una profunda reflexión sobre el verdadero propósito de nuestra existencia, sobre la importancia de los elementos de la naturaleza, sobre el hecho de que es posible vivir de otra manera relacionándonos con el mundo como parte de un todo. Entender que el empeño de ver al otro como diferente, como enemigo, sólo nos lleva a la guerra y a la destrucción.

“Estamos en un mundo de competencia, donde lo importante no es compartir. En todas las tradiciones sagradas el compartir era una parte fundamental de la convivencia y poco a poco el mundo civilizado nos quita esas ceremonias... Hemos dejado de compartir nuestra mesa, ya a nadie se le invita a la casa porque ¡qué flojera! y las citas son en restaurantes y son para negocios”, comentó la autora, quien a su vez hizo referencia a aquella anécdota del jefe Seattle, que no podía entender que alguien quisiera comprar la tierra.

“¿En qué momento la tierra dejó de ser de todos para convertirse en un bien apropiable, destruible, aniquilable, explotable? Somos destructores de nosotros mismos, un ataque de esta naturaleza es suicida... Eso es lo que me da la Malinche: toda una reflexión de que parece que hemos avanzado muchísimo pero no es cierto. No podemos hablar de desarrollo, ni podemos hablar de democracia y avances, mientras millones de personas mueren de hambre, no hemos avanzado por el camino correcto”, añadió esta mujer ecléctica en cuanto a religión se refiere y que tiene la certeza de que prefiere conocer y estar cerca de Dios en vida.

El trabajo de Esquivel, sin duda, se distingue por la presencia de un tono espiritual y éste no es la excepción. Posiblemente, con más razón, pues es en el lado humano y en la necesidad de reconocernos como componentes de un todo, que radica la universalidad de la obra. Según afirma, vivimos en un mundo caótico, donde no nos sorprende que la bolsa de valores de Tokio afecte la de Brasil, sin embargo no nos damos por enterados cuando alguien al otro lado del mundo sufre. En la historia, un mundo de creencias se enfrenta al otro y se busca aquello que se puede rescatar, argumento que según explica Esquivel, es un relato universal y nos corresponde a todos, sin importar si ocurrió en México o en cualquier otro lugar.

Otro de los temas que captó la atención de la audiencia, compuesta en su mayoría por estudiantes y amantes del mundo del libro, fue el proceso de creación de la autora. En este caso, la escritora contó que una vez aceptó trabajar la historia, la génesis del personaje inició con los sonidos y las imágenes que pudieron haberla rodeado. Por otro lado, al abordar el tema de la creación del guión de cine, destacó que hoy día a la gente de dinero no le interesa escribir las historias que ella quiere contar. Así mismo responsabilizó -apuntando con el dedo- al cine hollywoodense “por el incremento de la violencia en el mundo”.

“Aunque esto suene muy cursi, hay que seguir creyendo en el amor y mientras sigamos recibiendo esa violencia espantosa, desde que abrimos el periódico, que hace que el corazón se nos encoja y nos deprimimos, no vamos a encontrar la salida... Un minuto al día: es todo lo que pido, decir 'hoy sí voy a creer en el amor, voy a hablar del amor y voy a creer en el amor', porque nos reunimos para compartir el dolor, el horror y parece que nos da hasta placer y llegamos a un sitio y rápido es, '¿ya supiste, mataron a fulanito, le cortaron el dedo?' y uno se quiere morir y no hay forma de relacionarnos a través de historias de horror. Por eso hay que contar y ver el amor y creer en el amor”, finalizó Esquivel, no sin antes recordarles a los puertorriqueños que se sigan “enfrentando al imperio”.

Luego de la charla, la escritora atendió a la audiencia y autografió libros, ejercicio que repetiría anoche en Borders de Plaza Las Américas y hoy -a partir de las 7:00 p.m.- en Borders de Mayagüez.




 

Portada  | El País  | Política  | Policía y Tribunales  | Pueblos  | Por Dentro  | Negocios  | Estados Unidos  
 Mundiales  | Ciencia |  Deportes  | Vida Digital  | Consalud

Términos y Condiciones | Virtual, Inc.

Agregue los "feeds" RSS de ENDI Agregue los "feeds" RSS de ENDI