Edición de: 30 de abril de 2005
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De politólogo a novelista


ESCENARIO / Baltazar Vázquez

Por: Eliezer Ríos Camacho
Redactor ESCENARIO


El licenciado Juan Manuel García Passalacqua exuda entusiasmo y alegría al hablar de su incursión en el género de la novela. A cinco meses de haber publicado "La séptima vida" se ha agotado su primera edición y lleva adelantada la que será su segunda novela, "Tú no sabes nada de la vida". Esto ha provocado en quien por décadas se destacara como analista político de verbo duro en radio y televisión, un replanteamiento sobre su desempeño en ese ámbito.

"Para mí fue una sorpresa enormemente agradable que Luis López Nieves, Mercedes López Baralt y Roberto Ramos Perea hicieran una presentación tan magistral de mi novela. Me dieron una bienvenida al género de la novela y tratándose de ellos, si me dieron permiso me senté a escribir la próxima. Ese paso de analista a novelista no ha sido fácil. Es un paso que tomé basado en lo que he aprendido de los estudios con los que me he acercado a la historia. Estos básicamente son tres: los estudios postcoloniales, teoría que desarrollan los miembros de países colonizados que viven ahora en sus antiguas metrópolis, desarrollado sobre todo por los palestinos en Nueva York; los estudios culturales, surgido de los teóricos jamaiquinos que estudian las relaciones culturales de Inglaterra y los países africanos; y los estudios subalternos que son la teoría desarrollada por los hindúes con respecto a la relación cultural de India e Inglaterra, lidereados por Salman Rushdie. Esas tres corrientes todas surgidas en los últimos 20 años me han convencido de que tenía que dar el salto de analista político y novelista.

¿Entiende que le afectó a su credibilidad su participación en la radio en un programa que fue duramente criticado, así como en espacios televisivos que no son noticiarios?

—Precisamente eso es lo que me llevó a dar el paso de analista a novelista. He sido analista político en los medios masivos con un "rating" estimado en 400 mil personas diarias, cuando estuve fijo en la radio. Sin embargo, he comprendido que eso no necesariamente es lo que mueve la historia de un pueblo, que lo que realmente la mueve es lo que se trabaja desde el plano intelectual. Entonces lo que siempre rechacé ... (entonces toma en sus manos una foto de su biblioteca en la que aparece la primera facultad del Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico, Concha Meléndez Margot de Arce y Antonio S. Pedreira y su padre Manuel García Díaz) Yo vengo de aquí y quizás como reacción a eso me convertí en polítologo y fututero; rechazando el calificativo de intelectual. Eso provocó que fuera atacado por los sectores intelectuales. He debatido sobre la función del intelectual frente a la masa y se me acusó de traicionar mi intelectualidad.

Ahora aparezco en los medios masivos por invitación. A los 68 años de edad puedo afirmar que mi función como politólogo fue un error; me debí haber dedicado a la literatura; mi reacción ante el rechazo de la intelectualidad no debió haber existido, y si tengo tiempo voy a probar que puedo ser mejor novelista que analista.

Dentro del marco de ficción y realidad que presenta su novela "La séptima vida" usted habla de un gobernador de Puerto Rico llamado Rafael Romero, de manera que fusiona en una misma persona a los ex gobernadores Rafael Hernández Colón y Carlos Romero Barceló. ¿A su entender son la misma persona?

—Es mi manera de hacer una crítica hacia ambas personas. Ellos son iguales en el sentido de que no lograron resolver la colonia. Ambos ocuparon la gobernación en varias ocasiones y no lograron adelantar nada.

¿No le resulta irónico que después de tantos años de presentarse como adversarios, de tanto atacarse ante el público, hayan terminado siendo tan parecidos?

—Yo creo que el fracaso los unió.

Habiendo asesorado a los gobernadores Luis Muñoz Marín, y Roberto Sánchez Vilella, incluso al presidente Jimmy Carter, figuras que han dejado huella por haber salido airosos dentro de la política sin dejar de lado la caballerosidad, el debate de altura y el acercamiento humanístico al mismo quehacer político. ¿qué opina de la nueva cepa de políticos?

—Eso lo respondo desde mi próxima novela. Hay un capítulo sobre la noche antes de firmarse la Ley de la Mordaza en el que Muñoz Marín y Albizu Campos se intercambian cartas. Se titula "Entre el sable y la pluma" y es para significar la diferencia entre estos dos líderes y todos los demás; la estatura histórica y moral de personas como ellos y lo que tenemos hoy en la política.

Yo he encontrado en la novela el modo de contar de presentar sucesos históricos en un contexto más asequible al lector, que en un libro de historia lleno de notas al calce porque hay eventos históricos que son demasiado fuertes como para digerirlos del modo tradicional.

Continuando con la figura de Muñoz Marín, de quien fuera ayudante especial durante su gobernación y parte del grupo denominado "los 22" (líderes jóvenes que contribuyeron en la promoción e implantación del Estado Libre Asociado, Passalacqua adelanta que la Fundación Luis Muñoz Marín se apresta a publicar una serie de libros bajo el título de "Conversaciones en el bohío", que recogen las transcripciones de las conversaciones que el gobernador sostuvo con sus asesores y allegados cuando se disponía a escribir sus memorias.

"El primer tomo recoge las conversaciones que sostuvo con Roberto Sánchez Vilella en la que Muñoz le dice, en alusión a Albizu Campos: "tenemos que hablar de los rayos atómicos"; y Sánchez le contesta "y tenemos que hablar del indulto". Ellos saben de lo que están hablando y así aparece en la transcripción de las grabaciones, pero luego en la conversación nunca hablan de esos dos asuntos. Estos libros van a estremecer al país.

Otro aspecto que será revelado en esta nueva serie de libros es que la razón para el apresamiento y enjuiciamiento de Albizu Campos no fue la revuelta de 1950 en Jayuya, sino la revuelta en la penitenciaría estatal que le precedió, en la que se vio involucrado hasta u miembro de la KGB en Puerto Rico y la esposa del entonces presidente Roosevelt. Son asuntos tan duros que no se pueden digerir en un texto histórico. El libro "Las causas de Vicente Géigel" recientemente publicado por Néstor Duprey adelanta datos sobre este personaje soviético.

"A los 68 años de edad estoy más entusiasmado que nunca porque por fin se van a conocer muchos aspectos aun ignorados de nuestra historia".

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