Seva: Historia... por Luis López Nieves  
  reseña por Genetrix  

:: afuera : Teddy Roosvelt llega a la isla luego de la invasión ::

:: Ponce, 1898 ::

Hace unos días, buscando algo que leer -- gracias a mi adicción positiva-compulsiva-y-sin-cura-posible por la lectura -- encontré un libro en mi casa con un título algo peculiar y confuso: Seva: Historia de la invasión norteamericana de la isla de Puerto Rico ocurrida en mayo 1898. Aquéllos que le prestábamos algo de atención a la clase de historia de Puerto Rico en la “high” recordaremos, en un día que tengamos la memoria clara, que la invasión norteamericana a Puerto Rico ocurrió en junio, según los libros de historia. ¿Qué sería, entonces, lo que se traía entre manos este libro? ¿Imperdonable fallo histórico, o temerario regodeo en la ficción?

Escrito por el puertorriqueño Luis López Nieves, este cuento, como ha sido denominado, logra enredar profundamente al lector en la maraña ficticia creada por su privilegiada mente (debo admitir que a mí jamás se me hubiese ocurrido algo así). Algunos suponen que López Nieves se adjudicó esta tarea debido a su inconformidad con la actitud dócil y sumisa que asumieron los puertorriqueños de la época de dicha invasión y los años subsiguientes (inclúyase el presente).

Según el cuento, la invasión original tomó lugar en Seva, cuyos habitantes resistieron de manera heroica, titánica, maravillosa; aun cuando las tropas del enemigo (los americanos) sumaban a casi el triple del número de combatientes puertorriqueños… por lo tanto, imposible. Esto basta, entonces, para que cualquier buen entendedor pueda concluir que se trata de algo completamente imaginario -- aunque hay que admitir que hasta al menos patriótico le hubiese fascinado que esto fuese parte real de nuestra historia.

:: Portada ::

Es probable que por esta razón la gente haya decidido, inconscientemente, creerse el cuento enterito. En el momento de su publicación en un periódico del país para eso del año 1983, causó un “revolú” sin precedentes del cual no escapó prácticamente ningún boricua. ¿Por qué? Porque a mucha gente se le olvidó que la definición del término cuento implica que es ficción, o sea, no es real, no existió. Asumo que el uso de “cartas” y “evidencia” en el desarrollo del relato, más la decisión por creer, como dije, que la gente tomó, influyó grandemente en todo esto. Luego –- y como era de esperarse -– se desató una serie de eventos en cadena para aclarar toda la situación y tranquilizar el ánimo de los puertorriqueños que ya andaban exigiendo explicaciones, tanto ante el gobierno local como el estadounidense (¿¡¿se imaginan?!?).

Seva despertó en cada puertorriqueño todas esas emociones de insatisfacción que les inspiraba nuestra historia pero que, sin embargo, estaban escondidas tan silenciosas en el subconsciente de cada uno que muchos no sabían de la existencia de las mismas. Tampoco puedo negar que me hizo pensar hasta qué punto son ciertas todos estos “cuentos” que nos hacen acerca de nuestra propia historia, y hasta qué punto los seres humanos seríamos capaces de llegar para ocultar nuestras debilidades… porque, a pesar de estar consciente de que es un hecho ficticio, no pude evitar el bombardeo mental que me llenaba de ideas aun cuando le insistía a mi cerebro en la ficción de esta pieza literaria.

Indiscutiblemente hay que darle crédito a la inventiva de López Nieves. Ha ejemplificado las posibilidades y los límites de la ficción y de la historia -- y me entretuvo en el proceso.


:: Plaza Colón, Viejo San Juan, 1898 ::

mailto:genetix@phantomvox.com