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Querida Eudocia:
En la Edad Media europea se llevaron a cabo
debates tan increíbles que hoy día nos parecen chistes. Muchos
filósofos y teólogos dedicaron vidas enteras a reflexionar sobre qué
idioma hablaban los ángeles en el cielo (¿hebreo, griego, latín?) o
si Dios omnipotente podía crear un segundo universo. De hecho, poco
después de que Cristóbal Colón llegara a América, los teólogos
sostuvieron otra larga polémica sobre el tema de si los indios eran
animales o humanos.
Acá en América Latina, tal vez por no haber vivido la Edad Media,
todavía tienen la costumbre de llevar a cabo discusiones parecidas.
En más de una ocasión me han invitado a simposios académicos donde
comparan la esclavitud inglesa con la española. Graves profesores y
profesoras leen larguísimas ponencias sobre por qué la esclavitud
bajo los españoles fue mejor que bajo los ingleses, solemnes colegas
responden con otras ponencias sobre por qué la esclavitud bajo los
ingleses realmente fue la mejor, y luego pasan varios días
discutiendo con furia quién tiene la razón.
La primera vez que asistí a uno de estos congresos pensé que se
trataba de una broma, pero no es así: esta gente se lo toma muy en
serio. Por ejemplo, los que favorecen la esclavitud española alegan
que los castellanos, acostumbrados a tratar con otras razas como los
árabes y los africanos, desde el comienzo trataron a sus esclavos
(indios y africanos) como a seres humanos. La evidencia es que se
acostaron con las esclavas y les hicieron muchos hijitos. Añaden que
los ingleses no se mezclaban con sus esclavos porque los veían como
inferiores, y que por eso no se saciaban con las esclavas ni les
hacían bebecitos. Por tanto, la esclavitud española fue más humana.
Los que favorecen a los ingleses dicen lo contrario: que los
españoles les hacían bebitos a las esclavas porque las trataban como
a objetos descartables para saciar el placer. Los ingleses
respetaban a sus esclavos y por eso no se saciaban con sus esclavas.
Ergo, la esclavitud inglesa fue la mejor.
Esta discusión es ridícula, porque no es posible que haya esclavitud
buena o mala. Cuando un ser humano se apodera de otro, lo priva de
la libertad y lo obliga a trabajar en contra de su voluntad, ¿qué
puede haber de bueno? Por más respeto, tiempo libre, dinero o
sonrisas que un amo le regale a su esclavo, sólo hay una acción
justa que puede llevar a cabo: liberarlo.
En fin, así son las discusiones de algunos académicos por acá. Pero
más ridículas son las que llevan a cabo la mayoría de los medios de
comunicación. En estos días el Imperio del Norte está dando los
primeros pasos para elegir a un nuevo emperador. Por tanto, cada vez
que sintonizo un canal de noticias me encuentro con un debate sobre
si sería mejor una emperatriz, un emperador negro o un emperador
anciano.
Con la misma idiotez con que los académicos comparan la esclavitud
bajo España o Inglaterra, “analistas políticos” argumentan con ardor
que sería mejor una emperatriz por X razón, un emperador negro por Y
razón o un emperador anciano por Z razón.
En estos países de América Latina, que son esclavos del Imperio del
Norte, parece que pocas personas se plantean simplemente no tener
emperador. Esa es una opción que, de forma casi mágica, ha
desaparecido de los medios de comunicación.
No recuerdo si los teólogos medievales finalmente decidieron qué
idioma hablaban los ángeles en el cielo. No sé si los académicos han
concluido cuál fue la mejor esclavitud. Pero sí estoy seguro de que
un emperador, no importa su edad, sexo o color, siempre será un
emperador. Y nunca, en cinco mil años de historia, ha existido un
amo bueno.
Te besa tu hermano,
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