Querida Eudocia:
Nerón fue el primer emperador romano que persiguió a los cristianos:
en el año 64 los acusó de haber comenzado el fuego que destruyó gran
parte de la ciudad. Como resultado, muchos cristianos padecieron lo
que se conoce como el “martirio”, que consiste en sufrir la muerte o
gran dolor físico por causa de un ideal. Nerón alimentaba a los
leones con cristianos vivos, la mayoría de las veces públicamente,
en el famoso Coliseo Romano.
Pero el martirio cristiano no se limitaba a los leones ni a la cruz.
El primer mártir, san Esteban, murió apedreado. Uno de los doce
apóstoles, san Bartolomé, murió “desollado” (es decir, lo
despellejaron vivo). Santa Inés fue decapitada. A santa Águeda le
arrancaron los senos. Y san Lorenzo murió asado a la parrilla.
Los romanos llevaron a cabo grandes y espantosas matanzas de
cristianos. El sufrimiento humano fue enorme. Sin embargo, los
resultados fueron sorprendentes y paradójicos, porque los seguidores
de Jesús no disminuyeron: cada día crecían y se hacían más fuertes.
Tanto se fortalecieron, que 249 años después, en el 313, el
emperador Constantino emitió el famoso Edicto de Milán en el que
prohibía la persecución de los cristianos. Y el emperador Teodosio,
en el 380, publicó el Edicto de Tesalónica, en el que le
“recomendaba” a todos los ciudadanos romanos que se convirtieran al
cristianismo.
Lo que había comenzado con sólo 12 discípulos en Galilea, y luego
como una religión exótica y de esclavos pobres en Roma, en sólo tres
siglos se convirtió en la religión oficial de todo el Imperio. Hoy
día, dos mil años después de fundada, es la creencia religiosa
mayoritaria en el hemisferio americano, Europa, Rusia, Australia,
gran parte de África, etc.
Los cristianos admiran y honran el sacrificio de sus mártires de la
época romana, pero es evidente que el afán de ser mártir ya no está
de moda entre ellos. Pocos seguidores de Jesús andan por el mundo
dando la vida por sus creencias. Ahora son más “prácticos”. La
mayoría entiende que la época de los mártires romanos es una cosa
del pasado.
En el siglo XXI, en cambio, el martirio está muy de moda entre los
musulmanes, que son los seguidores de Mahoma. Es un martirio muy
diferente al cristiano, por supuesto, pero el efecto es el mismo:
hombres y mujeres dispuestos a sufrir o a dar la vida por una causa.
Son muy pocos, si algunos, los norteamericanos, suizos, rusos o
franceses que están dispuestos a suicidarse por la patria. Pero hay
millones de creyentes musulmanes, en muchos países, que esperan con
inmensos deseos una oportunidad para sacrificar sus vidas por Alá.
Acá en Occidente, donde tanto aplauden a los mártires cristianos, se
critica severamente a los mártires musulmanes y se les tilda de
locos y fanáticos. Pero yo, querida Eudocia, por ser extranjero,
tengo la ventaja de la objetividad. Por eso hay días en que me hago
la siguiente pregunta: ¿tendrá el martirio musulmán, a largo plazo,
el mismo éxito que tuvo el cristiano? A los seguidores de Jesús este
sacrificio les sirvió para apoderarse del Imperio Romano que tanto
los había torturado. Y yo me pregunto: ¿le servirá a los musulmanes
para, de aquí a 300 años, apoderarse del Imperio del Norte? ¿Se
convertirá el Islam algún día en la religión de Nueva York y
Washington?
Te besa tu hermano,
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